Brasilia. El congreso de Brasil aprobó una reforma legal a la industria petrolera del país, despejando el camino para que Brasil extienda el desarrollo de los vastos campos de petróleo en el lecho marino que espera conviertan al país en un exportador mundial de energía.

La ley permite al país sudamericano reanudar las subastas de las codiciadas reservas en aguas profundas y representa una victoria para la presidenta electa Dilma Rousseff en su cruzada por aumentar el control del Estado sobre la nueva riqueza petrolera.

Como ministra de Energía y jefa de gabinete del saliente presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Rousseff fue clave en la elaboración de la propuesta.

La nueva ley crea un sistema de producción compartida para futuros proyectos en la región subsal, que se cree que tiene más de 50.000 millones de barriles de crudo enterrados en el lecho del océano bajo una espesa capa de sal.

La Cámara, donde la coalición gobernante de Lula tiene una amplia mayoría, aprobó el proyecto por 204 votos a favor y 66 en contra.

Reanudación de subastas. Brasil ahora podrá reanudar las subastas de zonas en la prolífica región costera conocida como subsal después de que las detuvo hace casi tres años.

Funcionarios estiman que las nuevas áreas podrían ser ofrecidas a mediados del 2011.

La nueva ley crea un sistema de producción compartida para futuros proyectos en la región subsal, que se cree que tiene más de 50.000 millones de barriles de crudo enterrados en el lecho del océano bajo una espesa capa de sal.

El 2009, Lula propuso el nuevo sistema como parte de un paquete más extenso de leyes petroleras que busca garantizar que el Gobierno tenga una mayor porción de los ingresos provenientes del descubrimiento en la costa que Brasil espera que lo impulse en el camino hacia el desarrollo.

Petrobras, actor dominante. Las nuevas normas convertirían a la compañía estatal petrolera Petrobras, que ya es un actor dominante en el sector petrolero de Brasil, en el operador de todos los nuevos proyectos en la región subsal con una participación mínima de un 30%.

Una controvertida propuesta que habría alterado la distribución de las regalías en detrimento de los actuales estados productores de crudo será votada por separado.

Las reservas están enterradas a unos 7 kilómetros bajo la superficie del Océano Atlántico y se han convertido en una nueva frontera para la exploración de crudo, mientras las reservas mundiales se agotan y las compañías luchan por hallar naciones productoras de petróleo que reciban inversión extranjera.

El nuevo marco busca aumentar el control del gobierno sobre la riqueza petrolera y garantizar que los ingresos sean destinados al desarrollo económico.

Pero sus críticos dicen que la medida podría reducir la competencia, brindar menos oportunidades a la inversión extranjera y fomentar la ineficiencia en Petrobras.

Los proyectos existentes seguirán operando bajo un sistema de concesiones.