Lima. El Congreso peruano aprobó este jueves un proyecto de ley de seguridad energética que permitirá la construcción de un gasoducto de al menos US$1.800 millones en el sur del país, que puede desplazar a un proyecto similar de la brasileña Odebrecht.

El gasoducto, de más de 1.000 kilómetros de largo, se superpone con el trazado de la iniciativa de Odebrecht: desde las reservas de gas de Camisea, en la selva del país, hasta la costa en la región sureña de Ilo, pasando por Cusco y Arequipa.

Fuentes del Gobierno dijeron que el proyecto estatal se lanzó debido a la demora de la empresa brasileña y para asegurar el suministro de electricidad en el país, en el que se anticipa una fuerte demanda de energía en los próximos años por la puesta en marcha de multimillonarios proyectos mineros.

El proyecto de Odebrecht se retrasó a la espera de garantías de suministro de gas y de la suscripción con el Gobierno de una adenda que le otorgue también a la empresa brasileña la concesión para transporte de líquidos de gas.

El Gobierno peruano ha dicho que el país no puede depender del único gasoducto que existe actualmente, de unos 700 kilómetros de longitud, que nace en los campos de Camisea y llega hasta Lima, en el centro costero de la nación sudamericana.

Junto a la construcción del nuevo gasoducto, el Gobierno planea desarrollar un complejo energético en la costa con plantas térmicas hasta cubrir 2.000 megavatios, y una planta térmica en Cusco con capacidad de 200 megavatios.

Por años la capacidad eléctrica en Perú se ha concentrado en el centro del país con gas proveniente de Camisea. El norte y el sur, donde hay proyectos mineros vitales para la economía local, han estado huérfanos de inversiones.

El proyecto, que fue aprobado por amplia mayoría en dos rondas de votaciones en el Congreso, debe ser refrendado en los próximos días por el presidente Ollanta Humala.

El Gobierno planea convocar en unos meses a una licitación internacional para la construcción del gasoducto, que se ejecutaría en tres años.