No ha sido un mal tiempo para ser banquero. Al menos no en América Latina. Pese a la crisis originada en Wall Street, que fue la mayor destrucción de valor financiero de las últimos décadas, y una profunda recesión en las principales economías del mundo, los banqueros latinoamericanos miran cómodamente el fenómeno por el espejo retrovisor.

En el año cerrado el 31 de junio de 2010, los 250 mayores bancos latinoamericanos sumaban activos por casi US$3 billones (millón de millones), un monto que superó en 14% a los que registraron un año antesy muy por sobre el nivel de activos que sumaban antes de la crisis.

Aunque el monto de utilidades no alcanzó los US$24.300 millones de 2008, los US$18.149 millones obtenidos por los 250 mayores bancos reflejan una saludable alza de 33% frente a 2009.

No es una verdad desconocida. “A diferencia del resto del mundo, en América Latina la crisis no fue una crisis financiera”, dice Pamela Cox, la encargada del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. De hecho, las finanzas es una de las industrias que más fortaleza ha mostrado en los dos últimos años de fuertes presiones económicas.

La evidencia más clara son los resultados de esta nueva edición del estudio de bancos que anualmente el equipo de AméricaEconomía Intelligence realiza al analizar los balances y estados de resultados de las 250 mayores entidades financieras de la región, seleccionando a las 25 que han conseguido el mejor desempeño.

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