Cemex quiere demostrar que no ha perdido su vitalidad y su osadía. Después de la cuestionada adquisición de la cementera australiana Rinker en 2007, de los estragos de la crisis financiera global un año después; y de la sorpresiva muerte de su director general, Lorenzo Zambrano, el anuncio de la nueva división de la empresa es algo más que un tiro al aire.

La compañía pretende crear un portafolio de proyectos eléctricos, renovables y de gas natural, para suministrar entre el 3% y el 5 % de las necesidades de electricidad en México en los próximos cinco años. Con una inversión inicial de US$30 millones, Cemex buscará generar joint ventures para financiar proyectos por US$3.500 millones durante el próximo quinquenio.

El puntapié inicial fue en febrero de este año, cuando la compañía presentó a su nueva división, Cemex Energía. Según su director general, Luis Farías, ésta se dedicará “a encontrar oportunidades y soluciones en el sector de la energía para después encontrar capital de terceros para echarlas a andar”.

Para cumplir los objetivos, la cementera regiomontana firmó una alianza con Pattern Development, una filial de Pattern Energy Group, empresa con sede en San Francisco, California, especializada en energías renovables, con énfasis en energía eólica. La alianza pretende desarrollar conjuntamente 1.000 MW de generación renovable en México en los próximos cinco años.

“Estamos muy satisfechos de haber firmado esta alianza”, dice Farías. “Es un acuerdo de beneficio mutuo, que nos ayudará a aprovechar el uso de nuestra experiencia para continuar nuestra trayectoria como líder en la industria de energías limpias y en el consumo de combustibles alternos”.

Experiencia probada

El anuncio de la compañía sorprendió a muchos que consideran que Cemex estaría desviándose de su core business. “La industria de la energía es otro animal, muy distinto al concreto, al cemento, a los agregados. Es uno que requiere un gerenciamiento muy distinto al que se necesita para vender sacos de cemento”, escribió Carlos Mota, columnista de El Financiero, días después del anuncio de Cemex.

Sin embargo, el área interna de energía dentro de la compañía funcionaba desde hace años como un brazo independiente, con sus propios estados financieros y reportes directos al consejo de administración. Luis Farías, el director general de la división, es licenciado en física por el Tecnológico de Monterrey, doctorado por la Universidad de Londres y Post Doctoral Research Fellow en la Universidad de MacMaster, y se le considera uno de los personajes que más saben sobre energías renovables en México.

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La tarea de Farías Martínez es replicar lo que hizo Neoris, la compañía de IT que se independizó de Cemex hace 15 años. Antes del spin­off, la unidad de tecnología era tan sólida que la cementera decidió convertirla en una empresa aparte. Hoy sólo del 10% al 15% de su facturación proviene de Cemex.

“Esperamos tener la misma suerte que Neoris en este proyecto energético”, dijo Fernando González Olivieri, director general de Cemex, en una rueda de prensa.

Para los que dudan de que Cemex tenga la experiencia suficiente para llevar a cabo proyectos energéticos, la compañía tiene números para demostrar lo contrario: el 14,6% de su consumo eléctrico proviene de energía renovable. El 94% de sus plantas el año pasado consumieron combustibles alternos y nueve de éstas superaron el 50%. El parque eólico Eurus, ubicado en Oaxaca, genera el 25% de las necesidades de electricidad de Cemex en México, mientras que la planta de Panamá consume únicamente energía abastecida desde plantas hidroeléctricas.

Esta transformación le ha reportado a Cemex ahorros anuales por US$135 millones, según fuentes de la compañía. Cemex ya se ubica en una posición de liderazgo en cuanto a reducción de CO2 dentro de la industria cementera mundial.

Pero el más claro ejemplo de la experiencia y capacidad de la compañía es el proyecto Ventika, uno de los campos eólicos de mayor capacidad en América Latina. Con una inversión de US$650 millones, Cemex desarrolla, construye y administrará el proyecto ubicado en el municipio General Bravo, a unos kilómetros de Monterrey, y que estará iniciando sus operaciones comerciales entre abril y junio del próximo año. Además de la propia Cemex, Ventika abastecerá al Tecnológico de Monterrey, FEMSA y el fabricante de mallas, alambres y cables DeAcero.

Bondades de la reforma

La reforma energética de Enrique Peña Nieto ha abierto una gran oportunidad de negocios para empresas interesadas en generar y comercializar electricidad, y Cemex tiene la experiencia para sacar partido de ello. Con las modificaciones a la Ley de la Industria Eléctrica, firmada en noviembre de 2014, las compañías podrán participar directamente en un mercado mayorista de energía, mientras que las firmas de suministro básico deberán obtener contratos para vender la energía a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), empresa del gobierno mexicano que genera, transmite, distribuye y comercializa energía eléctrica.

Otras empresas han saltado al ruedo. lpek, Autlán, la brasileña Braskem, Grupo México y Mexichem compiten con la CFE en la proveeduría de servicios de electricidad para el sector industrial, con inversiones de más de US$6.000 millones entre 2013 y 2020.

Según las estimaciones de empresas y autoridades, éstos podrían generar hasta 6.000 MW. Hoy la capacidad instalada del país en energía renovables es de 60.000 MW.

Estas empresas se perfilan para competir con la CFE en la proveeduría para el sector industrial en un futuro cercano, un mercado de US$13.500 millones, y que representa el 60% del consumo energético mexicano.

“Las tasas de retorno por venta de electricidad con los precios actuales en México son muy buenas. Nosotros buscamos dos cosas: obtener una tasa de retorno más grande, y reducir nuestros costos de energía eléctrica”, dijo Antonio Carillo, director general de Mexichem, en entrevista al diario El Financiero.

Visión de Zambrano

Cemex pretende participar en el sector energético con diez proyectos en los próximos cinco años. Se espera que el primero de éstos se anuncie antes de terminar 2015. La tercera cementera más grande del mundo quiere capitalizar su experiencia en encontrar oportunidades y soluciones energéticas para después encontrar capital de terceros, en lo que no parece ser una tarea tan difícil.

“México puede recibir US$70.000 millones de inversión para el sector energético en los próximos 15 años”, dice Saúl Villa, socio a cargo de fusiones y adquisiciones de KPMG.

Luis Farías menciona las posibilidades del noreste y centro del país, además de Baja California. “Vamos a agarrar un pedazo de tierra donde nada más hay vacas y venados, y convertirlo en un proyecto eólico o solar”, dice. “Eso implica mucho trabajo, porque hay que armar un rompecabezas e invertir dinero”.

¿Qué habría opinado Lorenzo Zambrano acerca de la creación de esta división? Es una decisión osada y apartada del negocio principal de la empresa, pero cercana a la personalidad arriesgada del que fuera el responsable del crecimiento vertiginoso de la empresa. En la última entrevista que le dio al diario El Universal, el año pasado, Zambrano ya había sugerido que la creación de la división era una posibilidad y que Cemex debía aprovechar las oportunidades que ofrece la reforma energética. Dicho y hecho.