Hace dos años e impulsada por la rutina en el trabajo, Cyntia Vásquez empezó a aumentar considerablemente su consumo de café. Antes, el té era la norma; sin embargo, el sabor, aroma, calor y capacidad para mantenerte despierto del café, fueron claves para que la joven de 22 años cambiara sus hábitos de consumo de bebidas calientes.

Este caso no es para nada extraño hoy por hoy en Chile. El café es una bebida que está poco a poco tomando más fuerza. No tiene la tradición ni la cultura del té, pero existe una tendencia creciente a beber más y mejor. En cinco años, el consumo total de tazas de café creció 15,1%, llegando en 2012 a las 202 tazas pér capita.

Cabe destacar que, tradicionalmente, el chileno ha sido un gran consumidor de té, una bebida fuertemente arraigada, especialmente en las comidas de la mañana y la tarde. Así, durante 2012 el consumo per cápita promedio del chileno fue de 352 tazas; es decir, cada habitante de Chile consume, prácticamente, al menos una taza de té al día, según datos de Euromonitor International.

Ante tales niveles de crecimiento, respecto a las tendencias y niveles de consumo de bebidas en Chile, preguntamos: ¿estaremos viviendo un punto de inflexión y el café comenzará a ser la bebida caliente preferida de los chilenos?

Los buenos índices económicos registrados por Chile, con un desempleo en uno de los niveles más bajos históricamente, crecimiento cercano al 6% y una renta per cápita anual promedio cercana a los US$19.000, han impulsado la consolidación de una clase media cada vez más robusta.

El provenir de dos productos que crecen juntos. La aparente competencia entre el té y el café, a juicio de los agentes del mercado, no es tal para estos efectos. Aunque pareciera que ambas bebidas son totalmente excluyentes, las tendencias prevén que ambos productos irán aumentando y creciendo de la mano, impulsados por el crecimiento en el número de oferentes y consumidores.

Euromonitor prevé que estas bebidas calientes continuarán creciendo, aunque a un ritmo un poco más lento, cercano al 2% en términos de volumen. En cuanto al valor de las ventas, se produciría un alza del 7%, impulsada por los cafés más sofisticados. Para el analista, Alfonso de los Reyes, “en general se observa que ambas bebidas han crecido en forma independiente, lo que indica que existe un segmento especializado para cada uno”.

Antonio Villalobos, socio fundador del Café Lucca, especializado en los cafés de excelencia, considera que la situación es similar y señala respecto a ambos productos que “no creo que sean excluyentes, sino que van de la mano. El té se ha empezado a especializar, así como el café; y más que competencia, son complementarios, hasta en una misma comida. En definitiva, creo que son mercados paralelos que no compiten”.

"Premiumización". Los buenos índices económicos registrados por Chile, con un desempleo en uno de los niveles más bajos históricamente, crecimiento cercano al 6% y una renta per cápita anual promedio cercana a los US$19.000, han impulsado la consolidación de una clase media cada vez más robusta. La capacidad de pago ha aumentado y los mercados se han abierto, lo que ha traído al país una serie de tiendas especializadas en cafés, como los grandes cadenas Starbucks y Juan Valdez.

El análisis de los expertos es contundente al respecto. Hoy por hoy existe una marcada tendencia a la “premiumización” de estas bebidas, incluyendo una mejoría en la calidad durante la elaboración, importación, preparación, servicio y costo.

De esta manera, las marcas de té se han sumado a participar activamente en tales tendencias, ofreciendo mayor diversidad de productos. María Eugenia Vicuña, Brand Manager de Beverages Unilever Chile, señala que “el consumidor está más informado y buscando té de más calidad. Lipton está impulsando el desarrollo de estos segmentos a través del range de Lipton Pirámides, que es un rango frutal con variedades de té negro, té rojo, té blanco, té verde y además, una variedad herbal (sin cafeína)”.

Antonio Villalobos es uno de los pioneros en esta tendencia. La importación de café de excelencia (menos del 10% de la totalidad de la producción mundial) es la gran apuesta con la cual Lucca se constituye como la primera cadena en Chile de este tipo, con tres locales. Según él, “lo que ha cambiado es que ahora el chileno ha empezado a viajar, por eso ha consumido cafés de mayor calidad. Además, es un país que está más abierto a la entrada de otros productos y el mercado está dispuesto a probarlos”.

Cabe destacar que desde 2007, el aumento del valor en el mercado de cafés recién servidos (los no instantáneos) alcanza el 270,9%, llegando a los US$9,3 millones en 2012.

A juicio del analista de Euromonitor, “durante los últimos cinco años, se ha visto un crecimiento importante en la cantidad de marcas y variedades ofrecidas tanto por empresas locales como Cambiaso Hermanos o marcas internacionales importadas, observándose una tendencia a preferir tés más exclusivos y de mayor precio”.

Entonces...Chile es uno de los consumidores más grandes de té en Sudamérica, superando ampliamente a países como Argentina y Brasil, quienes apenas alcanzan las 105 y 9 tazas per cápitas anuales, respectivamente. Sin embargo, hasta ahora este mercado no se ha caracterizado por una profundización y variedad en sus productos. De los Reyes, aclara que “falta mucho para alcanzar el conocimiento dado en otros países, puesto que gran parte del consumo se sigue concentrando en las variedades más tradicionales y de bajo precio”.

Pese a esto, la industria del té, en particular, aumentó 54% el valor de sus ventas en el retail desde 2007, llegando a los US$210 millones, según Euromonitor.

En cuanto al valor de venta en el retail del café, éste ha tenido el aumento más destacado de los últimos años. Desde 2007 a 2012 se alcanzó una mejora del 82,8%, totalizando US$244 millones, superando a la industria del té en este aspecto. Claro está, el precio de venta de un café es más alto y por ende, transa más en el mercado, pese a tener menor volumen de ventas.

Todo un incremento apoyado en esta subcultura del café que se comienza a originar en torno a la instalación de tiendas especializadas, ventas de cafeteras para el hogar y la comercialización de distintas variedades y sabores, entre otros.

Las cifras y los análisis han sido claros. Los chilenos están consumiendo más bebidas calientes y el mercado está aumentando sus niveles de ventas y volúmenes de manera notable. Tanto el té como el café crecen de manera independiente y no pareciera que a nivel masivo cambien sus preferencias, aunque sí pudiera suceder en nichos específicos, como por ejemplo en ejecutivos, oficinistas y jóvenes, que están consumiendo cada vez más café y abriendo la interrogante a futuro respecto a si, finalmente, el té será desbancado como la bebida caliente más consumida en el país.