No es raro escuchar a los empleados de la agencia de viajes Cocha hablar de “Sra. A” o el “Sr. B” cuando se refieren a un cliente. Y no porque no quieran nombrarlo, sino porque sencillamente no saben cómo se llama. Aunque cueste creerlo, la razón es dar un mejor servicio. La discreción es la regla número uno para los millonarios que viajan por el mundo. Y Chile no es la excepción. Muchos llegan a Santiago en sus jets privados, se mueven en helicópteros y autos de lujo y las personas que saben de su presencia son contadas con los dedos de una mano.

Es que los turistas de alto nivel no quieren camas con respaldos de oro o un tour de etiqueta, sino vivir experiencias nuevas y únicas y aprender de los destinos que visitan. “Quieren descubrir algo nuevo y buscan lo mejor”, dice Nicholas Rhodes, gerente del área receptiva de Cocha. “Han leído mucho sobre su destino y cuando llegan manejan mucha información cultural e histórica”, dice Jesús Parrilla, gerente general de la cadena hotelera Explora, que tiene establecimientos de lujo en varias partes del país.
Los destinos más visitados unen paisajes únicos en el mundo, hoteles de alto nivel y diferentes actividades para realizar junto a la naturaleza. San Pedro de Atacama, Torres del Paine, la Patagonia e Isla de Pascua son sitios imperdibles para quienes vienen a conocer este país al fin del mundo.

Sandra Oyarzún, propietaria de la agencia Andes Traveller, enfocada en turistas de altos ingresos, dice que se trata de personas de entre 55 y 65 años, ya retiradas. Muchos recorren Chile-Perú, Chile-Argentina o Chile-Ecuador. Como en su mayoría vienen de Estados Unidos o Europa, y el viaje es largo, se quedan un par de semanas para recorrer el extremo sur del planeta.

Calidez norteña. San Pedro de Atacama atrae por la mezcla del desierto, unos perfectos cielos para ver las estrellas y la cultura e historia del lugar. Oyarzún, de Andes Traveller, explica que para ellos es fundamental contar con servicios personalizados y la posibilidad de pagar todo antes de comenzar el viaje para sólo disfrutar. Algunos clientes incluso piden atenciones especiales. Por ejemplo, una señora organizó para su aniversario de bodas una cena sorpresa para su marido en medio del desierto.

En la zona, hoteles como Explora Atacama, Tierra Atacama, Alto Atacama y Kunza ofrecen actividades al aire libre, excursiones spa y piscinas especiales. “Tenemos un observatorio privado donde les damos la oportunidad a los viajeros de tener clases de astrofotografía, además de hacer caminatas en altura o ir a las Termas de Puritama”, comenta Parrilla, de Explora. Las ansias de aventuras son tales que Explora incluso ofrece un programa llamado “Travesías” en que se invita a los turistas a moverse de un destino a otro alojando en pequeñas casitas adecuadas para este uso. Y como la buena cocina también es parte del lujo, estos tours no parten sin la compañía de uno de sus chefs, quienes cocinan diferentes platos para degustar en medio del desierto atacameño.

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Las tarifas de estos hoteles van desde poco menos de US$ 500 hasta más de US$ 3.000 por la noche. Por ejemplo, un programa de cuatro noches all inclusive cuesta US$ 1.690 por persona en base a habitación doble en Tierra Atacama.
Al otro extremo, la Patagonia es el destino chileno más consolidado internacionalmente. Sus atractivos son las Torres del Paine, las navegaciones por el extremo sur y la pesca con mosca, siendo uno de los destinos preferidos para este deporte por su variedad de ríos, hábitat de diversos tipos de truchas y salmones, además de la verde y extensa naturaleza.

El Hotel Salto Chico de Explora en Torres del Paine ofrece a sus visitantes 35 exploraciones diferentes como cabalgatas y caminatas. Los picnics al aire libre son el complemento perfecto.
Para los amantes de la pesca, Nomads of the sea ofrece exclusivos programas. Sobre el lujoso barco Atmosphere, los turistas pueden disfrutar de paisajes inolvidables. “Puedes estar almorzando en una playa escondida en la mitad de la Patagonia Verde Chilena, luego de haber remontado un río en jet boat para después subirte al helicóptero e ir a comer el postre a un glaciar milenario”, dice Jasna Pemperfort, encargada de marketing y ventas de Nomads of the sea. Los precios llegan hasta los US$ 9.850 por persona. “En Atmosphere hemos recibido a grandes personalidades, especialmente destacados hombres y mujeres de negocios”, dice Pemperfort.

Donde también han llegado reconocidas personalidades es a The Cliffs Preserve, un resort ecológico de lujo de 4.000 hectáreas en la Patagonia Norte de Chile. Hasta allí llega un 90% de extranjeros, especialmente baby boomers. “Ésta es una generación que sacrificó gran parte de su vida en hacer fortuna, dejando de lado tiempo para compartir”, dice Jimmy Ackerson, gerente general de The Cliffs Preserve. “Hoy están jubilados e invierten tiempo en grandes viajes”.
Aquí se pueden realizar, por ejemplo caminatas o cabalgatas por 26 kilómetros de senderos, salidas en embarcación para conocer el borde costero de la reserva y su comunidad de pingüinos, ballenas y lobos de mar. Además de practicar pesca deportiva, kayaking y rafting. Hasta este lodge ha llegado el Príncipe Alberto de Mónaco y el chef y presentador de TV, Anthony Bourdain.
Al sur del país también han llegado famosos actores como Robert Redford, Carey Lowell, Richard Gere, Silvester Stallone, Harrison Ford, Julia Roberts, Leonardo Di Caprio, Cameron Díaz y Drew Barrymore.

El sector de la selva valdiviana o patagónica destaca por sus maravillosos paisajes y excursiones. Allí se puede esquiar incluso en verano subiendo a los glaciares del volcán Mocho-Choshuenco. Los hoteles más llamativos de la zona son Baobab y Montaña Mágica, que están ubicados dentro de la reserva ecológica Huilo Huilo, de 100.000 hectáreas. “El lujo está relacionado con los lugares exclusivos, con la cultura y la integración de la gente”, dice Alexandra Petermann, directora de Huilo Huilo. Según ella, las personas no sólo buscan la alta calidad del hotel sino disfrutar del entorno natural.

Centro de islas y vinos. Rapa Nui en Isla de Pascua es otro de los destinos más requeridos por las personas de mayor poder adquisitivo que visitan el país. Hasta allí llegan para disfrutar tres, cuatro días de las excursiones alrededor de la isla y en el mar, como buceo y obviamente las visitas a las zonas arqueológicas.
El turismo enológico está cada vez más presente en los viajes millonarios a Chile. Como parte de las rutas de vinos, una de las viñas más atractivas es Casa Lapostolle, en el valle de Clos Apalta, donde además de disfrutar de exquisitos vinos, tienen la oportunidad de alojar en las exclusivas casitas de lujo insertas en medio de los valles vitivinícolas.

“Descubriendo la naturaleza se descubren luego las características únicas de nuestros vinos”, dice Maricarmen Lecumberri, hospitality manager de Casa Lapostolle.
También visitan los valles de Casablanca, Cachapoal, Colchagua y Maipo, recorriendo viñas de lujo, donde lo principal es que todo gire en torno al vino. “Las personas a cargo de las comidas se preocupan que éstas vayan totalmente acordes con el vino que se está tomando”, explica Oyarzún.
Finalmente, el paso por la capital generalmente es corto, de uno o dos días, para realizar city tours en autos privados que les permitan recorrer Santiago y degustar pescados y mariscos en los principales restaurantes de la ciudad.