Es la primera vez que Abu Dhabi Equity Partners (ADEP), una creciente compañía de inversiones árabe, invierte en Latinoamérica. El estímulo, el hecho de que Brasil sea de los pocos mercados que tiene un excedente de producción muy por encima de su consumo local, un excedente que ha llamado la atención de los inversionistas islámicos, quienes ya han comenzado a invertir en los estados de Goiás y Mato Grosso (al sur de la región), con proyecciones de crecimiento en ambos sectores.

Esta es la primera transacción de su clase en Brasil, y el primer financiamiento islámico en el sector agrícola para financiar inventarios en toda Latinoamérica, aunque Juan Fernando Valdivieso, socio director de ADEP, va más allá al calificarla: “es una transacción compleja desde el punto de vista de la estructuración islámica y también del punto de vista de adaptación al mercado brasilero; esta no es una transacción que se haya hecho, yo diría, en ninguna otra parte del mundo”.

Los principales commodities en los que se estuvo invirtiendo en 2012 son azúcar, etanol y sector ganado. En tanto, para este 2013 se pretende sumar la soya y el algodón, y no se descarta un futuro interés en el maíz y el café.

A pesar de que este año la compañía sólo pretende expandirse hasta el estado de Sao Pablo, no descartan la posibilidad de abrirse a otros mercados de la región, porque “aquí no ocurre lo que en otros lugares. El Golfo compra en el Sudeste Asiático o en Pakistán, pero existen problemas de la caída de la producción y de exportación”, detalla Valdivieso, quien agrega además que países como Brasil y Argentina tienen bondades muy particulares para el cultivo, características positivas que no se ven en otras partes.

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"El enfoque en Brasil es una estrategia a largo plazo en seguridad de alimentación porque los precios de los commodities han subido mucho en los últimos años y queremos asegurarnos que las inversiones que son por ahora netamente financieras puedan ser un objetivo más estratégico de inversión", agregó Valdivieso. 

Financiamiento. El financiamiento islámico, a diferencia del tradicional, está basado en la ley Sharia, ley musulmana que estipula que no se puede cobrar ni recibir intereses, ni se puede actuar en una serie de industrias catalogadas como pecaminosas, por ejemplo, la de alcoholes, armamentos o el tabaco.

No obstante, poner dinero en el sector agrícola latinoamericano es bien mirado. Prueba de ello es que el Banco Sharia ya aseguró el financiamiento para Brasil, un acuerdo que muestra además cómo las pequeñas empresas están creando posibilidades de nuevas inversiones para grandes prestamistas como la banca islámica del Golfo. Aunque se trate de inversiones con un tinte especial, ya que no existe una tasa de interés, por lo que se acuerda con el productor una tasa de rendimiento y ese beneficio que va por encima del rendimiento, es lo que termina en manos del productor. De esta manera, la inversión puede considerarse como una inversión socialmente responsable, donde se excluyen las industrias mencionadas, y se potencia un componente social que busca que haya inversión en activos reales, no en papeles, entregando un beneficio a la economía local.

ADEP trabaja además en la posibilidad de canalizar una iniciativa llamada Energy for Food (Alimento por Energía), un truque moderno, debido a que la región del Golfo goza de una gran riqueza hidrocarburífera y posee escasez en la producción de alimentos, mientras que en Latinoamérica ocurre lo contrario, por lo que, en el futuro, no se descarta intercambiar con la región alimentos por energía y/o fertilizantes.

La proyección de la compañía es invertir más de US$100 millones el primer semestre de 2013. “Definitivamente hay potencial para más, es un mercado muy grande”, finaliza Vadivieso.