Para evitar un apagón, XM, el gestor del mercado eléctrico, ya le recomendó al Gobierno cortes programados de energía. Todo indica que durante las próximas seis semanas se tendrá que ahorrar al menos el 5 % de la demanda diaria, es decir, la necesaria para iluminar una ciudad como Neiva.

Entre tanto, luego de que el presidente Juan Manuel Santos anunciara la salida del ministro de Minas y Energía, Tomás González, también habló de un programa de estímulo al ahorro de electricidad en los hogares. Sin embargo, la forma como se llevaría a cabo este plan no estaba del todo clara.

De acuerdo con la resolución 029 de 2016 de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), la medida partirá de la base del consumo de febrero. A partir de éste, serán cobrados $450 más por cada kilovatio/hora de consumo adicional en marzo y los meses siguientes. Sin embargo, si la persona consume menos de lo que registró en el segundo mes del año, se le descontaran $450 por cada kilovatio/hora que haya ahorrado.

Aunque el ejecutivo no adelantó la hora oficial del país, como lo hizo el expresidente César Gaviria hace 24 años, Santos recomendó a las empresas privadas, en lo posible, modificar el horario de sus actividades en al menos una hora, para aprovechar la luz del día y reduciendo el consumo en las noches.

Si bien nadie cuestiona los avances del sector en los últimos años y que gracias a las generadoras Colombia ha podido pasar tres Niños, hoy tampoco se discute que esta sequía desgastó el modelo, la dinámica e incluso la credibilidad que tenían los inversionistas para seguir poniendo su chequera para comprar este tipo de activos.

Los peligros que desde hace seis meses anunciaron expertos del sector eléctrico ya se materializaron y no queda más que tomar medidas para reducir el impacto de la escasez de energía, pese a las importaciones de Ecuador y el funcionamiento a full del parque térmico. Y disminuir las consecuencias para evitar las pérdidas de US$12 billones anuales, de las que habló González en su momento.

Hablar del partido cuando no se estuvo en la cancha es lo más fácil. Por eso, más allá de buscar responsabilidades, culpables o juzgar malas gestiones, es importante empezar a reflexionar sobre las medidas que superado el fenómeno de El Niño hay que tomar, pues lamentablemente el sistema que hace un año enorgullecía al país, hoy necesita un revolcón.

Las deficiencias del sistema eléctrico propias de su robustecimiento luego del apagón de los años 90 no tuvieron la atención necesaria. Prueba de ello fue que, a pesar de las advertencias, a finales del 2014 las térmicas no tenían gas para generar y las hidroeléctricas tuvieron que seguir funcionando en detrimento del nivel de los embalses para garantizar que Colombia no se apagara.

Este no es un tema de poca monta, pues como advirtió recientemente el director de la Unidad de Planeación Minero Energética, Jorge Valencia, las subastas para la expansión del sistemas son urgentes. La adjudicación de esos proyectos debe quedar lista en 2017, pues se pronostica que de ahora en adelante la demanda irá aumentando a niveles de 3,2 % anuales y para 2021 los proyectos deben estar listos para funcionar. Si no se hace, mientras se evita un apagón se estaría cultivando el próximo.

Para Antonio García, presidente nacional de la Asociación Colombiana de Ingenieros (Aciem), “hay que sacar una foto de lo que tenemos, no solamente técnico sino institucional y económico. Uno podría decir que es urgente que metamos más plantas térmicas, tenemos bastantes fuentes de carbón, pero generar con ese mineral puede presentar problemas desde el punto de vista ambiental. Hay que replantear completamente el sistema eléctrico (...) el cargo por confiabilidad se diseñó para las condiciones de hace quince o veinte años y ya hay que modificarlo”.

Si bien nadie cuestiona los avances del sector en los últimos años y que gracias a las generadoras Colombia ha podido pasar tres Niños, hoy tampoco se discute que esta sequía desgastó el modelo, la dinámica e incluso la credibilidad que tenían los inversionistas para seguir poniendo su chequera para comprar este tipo de activos.

“Es injusto que el sector pierda credibilidad, porque este país no se ha apagado. La desconfianza se la adjudico al cambio de reglas de juego y regulación y sobre todo a la inestabilidad jurídica, pero el sector no se merece la desconfianza”, advirtió la presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía (Acolgén), Ángela Montoya.

La coyuntura ha hecho que algunos analistas señalen a las empresas de corruptas por la administración de los recursos del cargo por confiabilidad, pero hay que decir que un estudio que sobre el tema prepara la Contraloría, una de las entidades más certeras en sus investigaciones, tendría como conclusión que esos recursos fueron invertidos en lo que se debía, lo que tampoco hace menos necesario una reevaluación del mismo.

El mercado eléctrico también se fue quedando rezagado ante los nuevos retos. Hoy no está diseñado para incorporar la generación de energías no convencionales y tampoco para que las personas hagan uso racional de la energía.

Según Rodrigo Castellanos, gerente de Derivex, “no hay que premiar el ahorro, ni castigar la falta del mismo, sino darle herramientas a la gente para que tome decisiones racionales. Si para alguien es igual consumir energía a las 3 a.m. que a las 7 p.m., pues no estamos haciendo nada. En los mercados avanzados las personas pueden tomar la decisión de conectarse o desconectarse ”.