Un consorcio que incluye a las mexicanas CICSA, parte de Grupo Carso del magnate Carlos Slim, y a la constructora ICA, obtuvo este viernes el contrato para construir el edificio terminal del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

El grupo de Slim, que también incluye a filiales de las empresas españolas Acciona y FCC, presentó la oferta económica más baja entre tres consorcios participantes en la licitación, de 84,828.3 millones de pesos (US$3.980 millones), dijo el gobierno mexicano.

La terminal de pasajeros es la joya del multimillonario proyecto aeroportuario que diseñaron el arquitecto británico Norman Foster y el mexicano Fernando Romero, yerno de Slim.

El consorcio de Slim compitió contra un grupo encabezado por la portuguesa Mota Engil, y contra el local Grupo Omega, que habían presentado en diciembre ofertas económicas más elevadas.

El fallo de la licitación impulsó las acciones de ICA más de un 16% en la bolsa local. La constructora, que batalla con una pesada deuda y menores ingresos, ganó en octubre un contrato para construir la losa de cimentación de la terminal del nuevo aeropuerto.

El nuevo aeropuerto de la Ciudad de México es el mayor proyecto de infraestructura del presidente Enrique Peña Nieto, con un valor estimado de US$13,000 millones. El sitio podrá atender a unos 68 millones de pasajeros por año para cuando inicie operaciones en 2020.