Santiago de Chile. Un consorcio empresarial hispano-chileno se propone solucionar el déficit hídrico del norte de Chile con el trasvase por tubería de agua procedente de tres ríos del sur del país, informaron este viernes sus directivos.

El proyecto, denominado "Vía hídrica del norte de Chile" y presentado recientemente ante el Ministerio de Obras Públicas por el consorcio Euro Engineering Group (EEG), consiste en tender bajo tierra una tubería de acero a lo largo de 2.400 kilómetros para llevar el agua del sur hacia el norte.

El costo de la obra, que puede estar lista en tres años, es de unos US$10.500 millones, según EEG, que no quiere fondos públicos y está en conversaciones con "varios grupos financieros" interesados, dijo Juan Pablo Gutiérrez, director de negocio internacional de Euroestudios, una de las empresas del consorcio.

"A partir de que el Estado chileno dé su aprobación, creemos que no va a haber problemas (de financiación), porque (el proyecto) es rentable", subrayó.

La tasa interna de retorno sería de 27,2% de beneficio social, según EEG, formado también por las firmas Bag Ingenieros y Betancourt Ingenieros.

La idea es tomar el agua de los ríos Rapel, Maule y Bío Bío justo cuando desembocan en el Pacífico y antes de que se salinice, y luego mediante un sistema de bombeo a presión enviarla hacia el norte por la tubería.

"Por ejemplo, el Bío Bío vierte mil metros cúbicos por segundo al mar de modo continúo. Esa es la media anual. El peor día del año vierte 120 litros", afirmó Santiago Manzano, director general de Betancourt Ingenieros.

"No se quita a nadie el agua", pues la que se toma es la que va al mar, recalcó Manzano, quien, pese a ello, está seguro de que "habrá gente que se opondrá y se creará una polémica".

La idea de EEG es proveer de agua a todas las ciudades donde haya demanda.

"Hay una conducción principal que llega hasta Iquique y luego tiene todos los ramales de suministro. Nuestro proyecto es integral, entrega agua directamente en la ciudad, en la zona donde se demanda", señaló Manzano.

Ante la posibilidad de roturas o problemas en algún punto de la red de tuberías, ubicadas junto a las carreteras, el proyecto contempla la instalación de 86 balsas de regulación intermedias para "acumular agua y garantizar el suministro durante una semana".

"Esto está pensado sin aportación de dinero del Estado. Nadie del sur puede decir que el Estado chileno se gasta el dinero de sus impuestos en llevarles agua a los del norte, que encima tienen minería. No es eso", agregó Juan Pablo Gutiérrez.

Por su parte, Antonio Domínguez, director técnico de Bag Ingenieros, destacó que desde hace cinco años hay escasez hídrica en muchas regiones de Chile, especialmente en el norte, quien no cree que los chilenos dejen a sus compatriotas "que se mueran de sed".

"La población no tiene agua para beber, es de mala calidad y en épocas determinadas hay restricciones severas del suministro", agrego Manzano.