Tegucigalpa. La naturaleza nos pasa la factura. Se requerirá que los puentes sean más altos y aumenten su longitud, así como las carreteras deberán tener cunetas más anchas que las actuales y deberán instalarse más alcantarillas.

Es la conclusión a la que llegaron, en conferencia de prensa, la cúpula de la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (Chico) y la Cámara Hondureña de la Consultoría, que se requiere de una inversión inmediata estimada en US$15,5 millones  (300 millones de lempiras) para atender de emergencia la infraestructura dañada. Sin contar con los trabajos que deben efectuarse de manera posterior.

Según el presidente de la Chico, las nuevas obras de infraestructura, en el caso de los puentes tendrán un costo adicional de un 10% adicional al costo vigente.

El caudal de los ríos es mayor al promedio observado durante los años recientes y el azolvamiento permite que el nivel de las aguas supere estas infraestructuras en pocas horas de lluvia.

En el caso de las carreteras, la Chico estima que el costo total se elevará entre un 7 y un 8% debido a los trabajos de mitigación que de manera previa se deben efectuar.

Para el presidente de la Chico es necesario que además de efectuar este nuevo rediseño se debe brindar el mantenimiento preventivo.

Se estima que en las condiciones normales, la vida útil de una carretera de carpeta asfáltica es de 12 años y cuando es de concreto se estima que es de 20 años. Recomendó brindar una mayor cantidad de recursos para el Fondo Vial y para otras entidades que atienden el tema de esta infraestructura.