Sao Paulo. Con las grúas oxidándose bajo el temporal de la crisis, medianas y pequeñas empresas españolas de infraestructura encuentran una tabla de salvación en Brasil.

La mayor economía latinoamericana, con un presupuesto de US$13.000 millones sólo para la Copa Mundial de fútbol del 2014, está atrayendo un récord de empresas que vieron evaporarse sus mercados al reventar la burbuja inmobiliaria en España.

Y el flujo se acentuará con las multimillonarias inversiones previstas en los próximos años para modernizar los ineficientes aeropuertos, carreteras y puertos que frenan el crecimiento de esta nación del Brics.

"Ahora mismo en España las posibilidades de crecimiento son muy limitadas", dice Benito Barbadillo, director internacional de la constructora Inbisa, un grupo español con una facturación anual de 170 millones de euros que acaba de desembarcar en Brasil.

"Brasil ofrece una oportunidad inmediata de seguir desarrollando nuestra actividad y sobre todo abre un horizonte de largo plazo", añadió.

Sus planes ilustran la internacionalización forzada de centenares de medianas y pequeñas firmas españolas golpeadas por la crisis.

La Cámara Española de Comercio en Sao Paulo tuvo que duplicar su departamento comercial para procesar las consultas de los empresarios españoles interesados en invertir, que se multiplicaron por cuatro en el primer trimestre del 2012 frente al mismo período del año anterior.

"Brasil tiene tamaño continental, un mercado de 200 millones de habitantes y grandes inversiones previstas", dijo David Piany, que comanda la llegada del fabricante español de vehículos industriales para la construcción Ausa.

"Vamos a invertir unos 3 millones de euros en una operación de montaje en Brasil, nuestro primer proyecto industrial en el exterior", agregó.

El tamaño de la oportunidad parece compensar la complejidad tributaria, los elevados costos laborales y otras trabas para hacer negocios en Brasil.

La Cámara Española de Comercio en Sao Paulo tuvo que duplicar su departamento comercial para procesar las consultas de los empresarios españoles interesados en invertir, que se multiplicaron por cuatro en el primer trimestre del 2012 frente al mismo período del año anterior.

"El incremento que estamos viendo este año es muy importante, consecuencia de que la crisis en España se ha agudizado y no se ve una salida en el corto plazo. La gente que todavía tienen pulmón financiero está saliendo", dijo la directora ejecutiva de la Cámara, María Luisa Castelo.

Y las cifras brasileñas lo confirman. La inversión directa española en Brasil batió un récord de US$8.593 millones en el 2011, un 464% más que el año anterior.

Aún quitando los 2.500 millones que Iberdrola pagó por la distribuidora brasileña Elektro, España aparece como el cuarto mayor inversor extranjero en Brasil en el 2011.

"Brasil es una solución estratégica para esas empresas. El interés se ha triplicado en el último año y la tendencia es que siga creciendo", dijo Natalie Yoshida, una abogada especializada en asistir a empresas españolas en el estudio Almeida Advogados de Sao Paulo.

Muchos de los que aterrizan hoy en Brasil fueron proveedores de grandes empresas españolas que aterrizaron hace más de una década como Santander, Telefónica, Isolux, OHL o Endesa.

La última ola incluye además firmas atraídas por la expansión de las energías renovables en Brasil, como los fabricantes de equipos eólicos Gamesa o Gonvarri.

Hay también españoles actuando en la industria petrolera, un sector que crecería exponencialmente en los próximos años en Brasil con la exploración de inmensos yacimientos costa afuera.

"Brasil responde hoy por entre un 30 y 35% del mercado de la empresa y la tendencia es que se transforme en el 2014 en nuestro mercado más importante", dijo Jaifer da Cunha Pinho, gerente de negocios de International Testing Pipelines, una empresa española de mantenimiento de gasoductos y oleoductos que llegó en el 2009 y factura US$15 millones anuales.

Morir en la orilla. Aunque su economía esté desacelerándose, Brasil aparece como una oportunidad dorada a los ojos de los empresarios de España, que recortó un 40% sus gasto público en el 2012. Pero algunos buscan poner un marco de realismo.

"La situación en España hace ver este mercado de una forma totalmente idealizada. Los empresarios se creen que Brasil va a solucionar todos sus problemas y no es cierto", dijo Angel Funes, consejero de la Oficina Comercial de España en Sao Paulo.

"Sí, es verdad que Brasil es un mercado enorme que ofrece muchas oportunidades, pero al mismo tiempo existen muchas dificultades", añadió.

Los empresarios españoles hablan de una burocracia kafkiana, un sistema tributario complejo y costos laborales astronómicos.

La apreciación del real convierte ciudades como Sao Paulo en una de las más caras del planeta para los hombres de negocios extranjeros y hace la aventura brasileña no sea para cualquiera.

"Brasil es un país difícil para entrar", sostiene un abogado corporativo español en Sao Paulo. "Hay un proceso de adaptación que suele demorar un año y hay que financiarlo".

Por eso la tasa de supervivencia ronda el 50%. Muchos vienen a Brasil a morir en la orilla.

Internacionalización. Aún así un 54% de las firmas españolas consultadas por IE Business School cree que en el 2015 podrían facturar más en América Latina que en España, una tendencia que ya se percibe en las finanzas de Telefónica, Santander o Iberdrola.

"Las empresas medias no teníamos hasta ahora una cultura de buscar implantaciones fuera. La crisis es una oportunidad para replantearnos esa política y pensar que el mapa es mucho más amplio para todos", dijo Barbadillo, de Inbisa.

Brasil, que concentra casi una tercera parte de la inversión española en América Latina, es por razones de escala el destino más atractivo de la región.

El crecimiento económico de un 4% este año en Brasil, la expansión de la clase media hambrienta de consumo y las necesidades de infraestructura garantizan que haya negocio para rato.

"Aquí las oportunidades no van a parar", dice Castelo, de la Cámara Española de Comercio. "El consejo que les estamos dando a los empresarios españoles es que vengan a quedarse".