La venta de vinos espumantes en Argentina creció casi 170% durante la última década, y cerró el 2012 con 55 millones de botellas, gracias a que su consumo se desestacionalizó y se extendió a todo el año.

De esta manera los espumantes se consolidaron como los únicos vinos en botella que mostraron un acelerado y sostenido crecimiento, fenómeno que se debe principalmente a las nuevas tendencias de consumo.

El crecimiento sostenido se registró a lo largo de la última década, y de acuerdo a informes del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) se registró una variación del 166% desde 2002, sólo superados por productos por entonces casi desconocidos en el mercado.

Se trata de los espumosos frutados que registraron un alza en la última década del 236%, y de los vinos gasificados que subieron sus despachos para consumo en más del 4.000%, de acuerdo al INV.

Sobre el fenómeno de los clásicos espumantes se destaca en el mercado que si bien el boom se produce en diciembre, su consumo se amplió a todas las épocas del año, lo cual se debe a las nuevas tendencias de consumo.

El denominado "mercado de la noche" y la incorporación de jóvenes y mujeres al mundo vitivinícola, que suelen dar sus primeros pasos con suaves espumantes, fueron variables determinantes para el crecimiento de estas bebidas.

Fernando Tedín Uriburu, presidente de la Bodega Premier Wines,  aseguró que “a nivel nacional, el 84% del mercado corresponde a espumantes secos” y detalló que “el mayor crecimiento se verifica en los espumantes dulces, cuyas ventas han crecido un 126% entre 2002 y 2012”.

Otro de los factores que contribuyó a la masificación del consumo es el bajo costo de un espumante, ya que si bien hay de diferentes categorías, el precio promedio de las botellas más económicas es de 20 pesos (US$3,9), lo cual acerca un producto de lujo a la mesa cotidiana.

Pablo De Corral, director de la marca de espumantes Cumbres Andinas, sostuvo que "el consumidor actual busca productos más frescos, livianos y menos calóricos, conocidos como `vinos ligeros´, que son elaborados con uvas inmaduras, con menos cantidad de azúcar y menos alcohol, que son fáciles de beber y se disfrutan en un ambiente distendido".

Durante 2012, Argentina produjo 417.000 hectolitros, de los cuales 48.000 fueron exportados. De esta producción, según cifras provenientes del Instituto Nacional de Vitivinicultura; 150 bodegas fueron los responsables de esta cantidad.

En cuanto a las exportaciones, durante el 2012 la Argentina tuvo una facturación de US$22,9 millones, acumulando un total de 465.449 cajas de nueve litros, a un precio promedio de US$49,20 por caja.

En comparación con 2011, Argentina creció un 8% en términos de volumen de ventas.