Tegucigalpa, Honduras. El gobierno de Honduras reanudará la revisión de las cláusulas económicas de los contratos de suministro de energía térmica. Así lo confirmó una fuente del Poder Ejecutivo, quien agregó que hay un significativo avance en ese tema desde la administración del ex presidente Porfirio Lobo Sosa, cuando se comenzó ese trabajo y al final no se concluyó con la asignación encomendada por las autoridades de revisar los costos fijos.

Se estima que la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) eroga entre 2.100 (US$108,9 millones) y 2.200 millones de lempiras en cargos fijos al año. Esa enorme cantidad de recursos que destina para cancelar a los empresarios, generen o no energía sus plantas, ha provocado un fuerte debate en Honduras, ya que se considera que esa es una de las causas de la profunda crisis financiera que golpea a la estatal eléctrica.

No obstante, ha sido el gobierno del presidente Juan Orlando Hernández el que ha logrado que los propietarios de las plantas Elcosa (80 MW) y Lufussa (30,5 MW) bajen los cargos fijos para la renovación de sus contratos de generación de energía con bunker.

Elcosa y Lufussa recibían 14,2 y 13,7 centavos de dólar por costo fijo, cada uno, que al final de las negociaciones se redujo a 8,98 centavos de dólar.

De acuerdo con el secretario sectorial de Infraestructura, Roberto Ordóñez, lo anterior le significará al gobierno un ahorro de 1.700 millones de lempiras en cuatro años. Además de Ordónez, la comisión especial nombrada por el presidente Hernández para renegociar los contratos térmicos que expiraron el pasado 25 de febrero, que integran Marlon Tábora, presidente del Banco Central de Honduras (BCH); Wilfredo Cerrato Rodríguez, secretario de Finanzas y el gerente de la ENEE, Emil Hawit Medrano, tuvo el acompañamiento de un experto del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El costo variable de la generación privada de energía es un factor que está determinado por las variaciones internacionales de los derivados del petróleo, o sea del bunker y diésel, que es la materia prima usada por el parque térmico.

El impacto. Informes oficiales en poder de El Heraldo, revelan el impacto financiero que tiene la compra de energía térmica de tres empresas privadas en la ENEE, que poseen ocho plantas instaladas en la zona norte y sur del país.

Un ejemplo de lo anterior es que durante 2013 la estatal eléctrica les compró 15.433,3 millones de lempiras (US$800,6 millones) en energía. Al compararse con la cifra global de la compra de energía para reventa, que ascendió a 19.061,8 millones de lempiras, los grupos Lufussa, Enersa y Elcosa facturaron el 80,9% del monto total. Los restantes 3.628,5 millones se destinaron para la compra de energía eólica, hídrica, biomasa e importaciones de los países vecinos.

Las ocho plantas propiedad de esos tres grupos empresariales tienen una capacidad instalada de 803 megavatios, equivalente al 45,9% del parque eléctrico nacional, que es de 1.747,9 megas. Asimismo, esas centrales que producen energía con bunker y diésel generaron el 53,6% del total registrado el año pasado, que fue de 7.941,1 gigavatios hora, o sea que aportaron 4.260,4 Gwh.

Si se compara con los ingresos totales por la venta de energía reportados por la ENEE el año pasado, los que ascendieron a 19.830,5 millones de lempiras, las tres empresas absorbieron el 77,8%. 

Los empresarios térmicos han venido reclamando el pago de 5.500 millones de lempiras por el suministro de energía durante 2013.

Costos fijos. Una serie de organismos de cooperación internacional han realizado sendos estudios sobre el mercado eléctrico hondureño. El Banco Mundial (BM) ha aportado su análisis denominado “Honduras: Temas y opciones del sector energía”.

Una de las conclusiones más importantes de su estudio subraya que “la renegociación de los PPA (Power Parchase Agreement en inglés o contrato de compra de energía eléctrica) puede reducir marginalmente la carga financiera de las compras de energía y debería usarse con cuidado”.

Agrega que “solo los precios de los contratos de Lufussa I y Elcosa se salen del rango normal, lo cual puede reflejar los altos riesgos percibidos. Los contratos de Lufussa III y Enersa tienen precios muy competitivos”.

De acuerdo con el BM, los costos de generación, básicamente, continuarán siendo determinados por factores externos no controlables (los altos y volátiles precios del petróleo y las condiciones hidrológicas) y por los cargos fijos de los PPA.

No obstante, considera que una parte de los costos fijos se puede reducir. Las renegociaciones de PPA usualmente se basan en el principio de que el flujo de los pagos por capacidad y energía puede cambiar para adecuarse mejor a las limitaciones financieras del comprador, pero sin que varíe su valor presente.

Para la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), el precio variable de compra de energía a las plantas térmicas está indexado en una proporción muy alta al precio del combustible y muestra grandes diferencias entre plantas, dependiendo del tipo de combustible utilizado, de la eficiencia de la central térmica y de las condiciones del contrato de compra.

Fuentes del Poder Ejecutivo aseguran que la idea de la revisión de las cláusulas económicas están encaminadas a lograr ahorros en el componente de “compra de energía para reventa” de la ENEE, ya que uno de los objetivos de la administración Hernández es sanear las finanzas de esa empresa para que el impacto sea menor en la cuenta del gobierno central. 

La Secretaría de Finanzas transfiere entre 5.500 y 6.000 millones de lempiras anuales para que la estatal eléctrica pueda honrar los compromisos financieros con sus proveedores, y para el sostenimiento del subsidio a los consumidores, que facturan hasta 75 kilovatios hora.

Para este ejercicio fiscal, la ENEE tiene aprobado 20.733,1 millones de lempiras para la compra de energía. Ese renglón representa el 74,8% del presupuesto asignado para este año, que es de 27.731,3 millones de lempiras.