Uno de los principales temas de discusión que tenían los ejecutivos de la española Gas Natural mientras preparaban la Oferta Pública de Acciones por su rival Unión Fenosa, era sobre qué iban a hacer con los nombres de ambas compañías. Sucedía a principios de 2008, cuando la distribuidora española de gas natural buscaba adquirir una de las mayores empresas de generación y distribución de electricidad del país y con fuerte presencia en América Latina.

Aunque se trataba de dos empresas de energía cuya integración fácilmente podría ser entendida por el mercado y los consumidores, los ejecutivos no querían perder el aporte centenario de ambas marcas. “Todavía no se ha tomado ninguna decisión: las dos compañías tienen marcas potentes y no tenemos ninguna prisa por que dejen de existir”, decía en marzo de 2008 Rafael Villaseca, el presidente ejecutivo (o consejero delegado, como le llaman, los españoles al principal ejecutivo de una compañía), pocos días antes que se concretara la OPA.

La decisión posterior ya se conoce: luego de la fusión efectiva entre ambas compañías, realizada en septiembre de 2009, se buscó dejar a todos contentos, como suele ocurrir en estas operaciones, y la nueva empresa fue bautizada como Gas Natural Fenosa (GNF). Los ejecutivos de la compañía aceptan que el nombre facilita la recordación, “pero ya nos vamos acostumbrando”, dice Sergio Aranda, el español que comanda las operaciones de GNF para la región. “Somos de los pocos grupos que somos tan fuertes en gas como en electricidad, eso nos da singularidad y no debíamos perderlo [en la marca]”.

De hecho, a más de un año de la fusión, en los países latinoamericanos donde está presente la compañía sigue siendo conocida ya sea por Gas Natural o por Unión Fenosa, dependiendo de cuál fue la empresa que inició las operaciones. Un obstáculo que impide a muchos percibir las dimensiones que alcanzó el grupo español con la fusión en América Latina. Gran parte de su potencial pasa desapercibido por estos lados. En la región GNF suma más de 10 millones de clientes de electricidad o gas natural y una serie de plantas de generación eléctrica, con presencia en los cuatro mayores países –Brasil, México, Colombia y Argentina–, y con una importante pre-sencia en otros seis. En los nueve primeros meses de este año, GNF generó ingresos por € 4.336 millones, un crecimiento de 28,4% respecto a 2009. Además, con una solidez operativa que supera por mucho a la de su mercado doméstico. “El crecimiento y desempeño latinoamericano ha ayudado a enfrentar los problemas que la compañía tiene en España”, dice Sonia Ruiz de Dariday, analista de Caja Madrid Bolsa, desde la capital española.

El mercado accionario ha sido duro con GNF en los últimos años. Parte de eso se explica por los serios problemas que tienen enfrentadas a las eléctricas con la administración. El punto central es la manera en que se han venido fijando las tarifas eléctricas en España. “La situación regulatoria en España es insostenible”, dice un reporte elaborado por el grupo Santander sobre Iberdrola, Endesa y Gas Natural Fenosa. Según el informe, el gran problema es el déficit de tarifas, generado porque los precios que paga el usuario por la luz que consume es ostensiblemente menor al costo de producirla. “En España, la luz debería subir un 42% en tres años”, dicen los analistas de Santander. “Si no lo hace el gobierno, lo harán los inversores o los tribunales”.

Además, GNF tiene su propio gran lío judicial y que afecta a su negocio por el lado de la distribución de gas. Un fallo arbitral la sentenció a pagar más de € 1.500 millones a Sonatracah, un productor de gas de Argelia con el que GNF firmó acuerdos de suministro de largo plazo, y que incrementó retroactivamente en 30% las tarifas del gas vendido desde 2007 en adelante. Aunque GNF no considera el fallo como definitivo –una posición apoyada momentáneamente por medidas cautelares aplicadas por el Tribunal Federal de Suiza–, la compañía ya estima que podría implicar un efecto máximo de € 450 millones en los beneficios netos de 2010 y de € 400 millones en el Ebitda de 2012.

“Los resultados de GNF han sido moderadamente inferiores a nuestras previsiones, pero ha tenido un impresionante comportamiento del negocio en América Latina”, dice Iñigo Vega, jefe de análisis de la casa de bolsa Iberian Equities, en Madrid. En la compañía coinciden. “La situación en América Latina es muy positiva, la miramos con mucho optimismo”, dice el español Aranda, quien proviene de Gas Natural. “Los países en que tenemos mayor presencia, como Brasil y Colombia, han podido salir de la crisis de manera bastante rápida, y en este momento están creciendo con fuerza, lo cual lleva a que los consumos de energía también crezcan con fuerza”.

La evidencia más importante de este optimismo está dada por el Ebitda, el monto de ganancias obtenidas por el negocio antes de contabilizar intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones. Mientras que los primeros nueve meses de 2010 el Ebitda consolidado de GNF tuvo un alza de 2,5%, en América Latina la expansión llegó a 20,8% gracias al histórico registro de € 965 millones. En 2010, la región representará cerca del 28% del Ebitda generado por todo el grupo, mientras que en 2009 la cifra superaba por poco el 23%.

En gran parte esto se debió a que las actividades de integración fueron mínimas en América Latina, pues sólo en Colombia coexistían grandes operaciones de Gas Natural y Unión Fenosa. El foco estuvo más en crecer que en integrarse. También ayudó el tema cambiario: las monedas de las grandes economías latinoamericanas se han revalorizado en torno al 10% frente al euro en el último año, lo que beneficia a sus reportes regionales. No obstante, es el incremento del consumo y de la actividad económica lo que ha impulsado el consumo energético y los ingresos de la compañía en la región. De hecho, la parte del negocio que más crece es la distribución de gas, debido a que en los territorios donde tienen sus redes de distribución de gas aún hay muchos clientes que no usan gas natural. En Rio de Janeiro, por ejemplo, sólo el 50% cuenta con servicio de gas natural, por lo que hay un gran potencial de crecimiento en la misma red. 

GNF responderá a estos resultados con un profundo plan de inversiones para el quinquenio 2010-2014. “Estimábamos un plan de inversiones que, dependiendo del escenario, podría estar entre € 2.000 millones y € 3.000 millones para América Latina”, dice Aranda. “Por ahora el crecimiento ha sido mucho mejor de lo previsto, por lo que estaríamos más cerca del mejor de los escenarios”. Brasil es el mejor ejemplo: se esperaba un alza en el PIB de 4% para 2010, pero cerrará el año con una tasa cercana al 7%. “Eso significa mucho consumo de energía”, dice Aranda.

En 2010, los € 243 millones invertidos en los tres primeros trimestres de este año en la región (especialmente en el negocio de la generación eléctrica) implicaron un alza de 27,2%. Se trata del único gran ítem del grupo español que vio incremento en inversiones en este período, las que en general cayeron en 25%.

En el plan de inversiones, cuyo objetivo es mantener tasas de crecimiento del Ebitda por sobre el 10% anual, el foco estará en los tres negocios. “En términos proporcionales, será de un 40-30-30, en donde el monto más grande irá a la distribución de gas”, dice Aranda. Por ahora no vendrían adquisiciones. “Y es que con la fusión ya compramos todo lo que necesitábamos de una sola vez”, dice el ejecutivo español. “Si vienen nuevas compras serán mucho más discretas, pues aún no terminamos de digerir completamente esta fusión”.