México.  La Comisión Permanente del Congreso mexicano convocó este miércoles a un período extraordinario de sesiones a partir de este jueves para que el Senado discuta las leyes secundarias de la reforma energética promulgada en diciembre pasado para abrir el sector a la iniciativa privada.

La Comisión Permanente, que sustituye al Congreso durante los recesos, aprobó con 26 votos a favor, ocho en contra y cero abstenciones que el pleno de la Cámara Alta concluya la discusión de los cuatro dictámenes de la legislación secundaria en materia energética.

El martes dos comisiones del Senado aprobaron en lo general y particular, y con más 260 reservas, cuatro de un total de seis dictámenes para la legislación secundaria de la reforma energética mexicana propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto.

Una vez aprobados esos cuatro dictámenes pasarán a Diputados, mientras que los dos restantes, sobre cuestiones tributarias, siguen un camino inverso desde la Cámara Baja, donde todavía no han sido analizados, hasta la Cámara Alta.

El primero de los dictámenes que será discutido por los senadores tiene que ver con de las leyes de Hidrocarburos, Inversión Extranjera, Minera y de Asociaciones Público Privadas, y le seguirá el que incluye las leyes de la Industria Eléctrica y Geotérmica, y de Aguas Nacionales.

Previo a la votación, legisladores de los izquierdistas Partido de la Revolución Democrática (PRD), Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC) pidieron hablar en la tribuna para fijar sus posiciones en contra.

El senador Alejandro Encinas (PRD) consideró que el contenido de la reforma energética consuma en su opinión el supuesto despojo de los bienes nacionales en favor de particulares, ya que convierte en causa de utilidad pública el desarrollo de negocios particulares, tanto para la industria de hidrocarburos como la explotación minera.

En el periodo extraordinario se estudiarán también los dictámenes sobre la Ley de Petróleos Mexicanos (la estatal Pemex) y la Ley de la Comisión Federal de Electricidad, con reformas y adiciones a la Ley Federal de Entidades Paraestatales, arrendamiento y sector público.

También, los que se refieren a la Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados, y a la Ley de Órganos Reguladores Coordinados en materia energética y la Ley que crea la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y Protección al Medio Ambiente e Hidrocarburos.

La reforma energética, uno de los puntales de la gestión de Peña Nieto, es rechazada por las fuerzas políticas de izquierda porque permitirá el ingreso de la iniciativa privada en el sector de hidrocarburos, hasta ahora monopolio del Estado y explotado exclusivamente por Pemex.