Sao Paulo. El holding argentino Corporación América acaba de aterrizar en Brasil para operar el primer aeropuerto privado del país y ya tiene la mira puesta en la concesión de Guarulhos, la terminal con mayor tráfico aéreo de América Latina.

Y no es todo. Ezequiel Barrenechea, director de Corporación América para América Latina, dijo este viernes a Reuters que su empresa disputará la concesión de otros aeropuertos que Brasil entregaría en diciembre a privados para atender la demanda de una clase media ansiosa por volar y del millón de turistas que visitará el país para la Copa Mundial de fútbol del 2014.

Además de Guarulhos en Sao Paulo, por cuyos congestionados pasillos desfilaron casi 27 millones de pasajeros en el 2010, la lista incluye los aeropuertos de la capital Brasilia, Campinas y quizás Río de Janeiro, sede de los Juegos Olímpicos del 2016.

"El objetivo es tratar de tener algunas de esas concesiones (...) Nosotros iremos a competir en una, dos o tres. Depende de cómo el Gobierno defina los lineamientos", dijo Barrenechea en una entrevista telefónica desde Buenos Aires.

En el caso de Guarulhos, el Gobierno tiene que definir si entrega todo el aeropuerto o las terminales. "Nosotros entendemos que es todo el aeropuerto (...) Por lógica creo que será todo el aeropuerto", dijo Barrenechea.

Inframérica, un consorcio formado por Corporación América y el grupo brasileño Engevix, ganó en agosto los derechos para construir y operar durante 25 años el aeropuerto de Natal, una de las sedes del Mundial en el norte de Brasil.

Además de una oferta de 170 millones de reales (US$106 millones), Inframérica prometió invertir al menos 650 millones de reales adicionales.

Para la presidenta Dilma Rousseff, privatizar la gestión de los aeropuertos es una forma rápida de modernizar la desbordada infraestructura de esta nación del BRIC, donde el tráfico doméstico creció un 20 por ciento interanual hasta 92,2 millones de pasajeros en los primeros siete meses del 2011.

Y para Corporación América, que opera 48 aeropuertos en América Latina y Europa, es una forma de poner un pie en la mayor economía de la región, donde la demanda parece garantizada por el boom económico y eventos como la Copa Mundial.

Retorno relativo. Otros operadores regionales como los mexicanos Asur y GAP desistieron este año de competir por el aeropuerto de Natal, argumentando que el bajo retorno, las regulaciones y elevados costos laborales de Brasil volvían el negocio sencillamente inviable.

Otros proyectos insignia como la construcción de un tren bala entre Sao Paulo y Río de Janeiro no lograron despertar el apetito de los inversores privados, preocupados por demoras en la asignación de recursos y la publicación de los contratos.

Barrenechea sostiene que para Corporación América, una empresa de capital privado, Brasil tiene sin embargo sentido.

"El retorno es muy relativo. Puede ser un 12 o un 4%. Para nosotros es un negocio a largo plazo y de muchos aeropuertos. Estamos apostando a futuro y no a una rentabilidad presente", dijo.

La firma tampoco parece preocupada ante la posibilidad de que Infraero, la autoridad estatal que monopolizaba hasta el mes pasado los aeropuertos brasileños y es percibida como ineficiente por los inversores, retenga una participación del 49,5% en la concesión de Guarulhos y otras estaciones.

"Si la parte privada tiene el management y la operación, que es lo lógico, no tenemos ningún inconveniente que Infraero tenga 49 de la inversión. No vemos por qué eso podría disminuir la capacidad del proyecto", dijo Barrenechea.

La construcción del aeropuerto de Natal sería financiada en gran medida por el estatal Banco Nacional de Desarrollo (Bndes), cuyos generosos préstamos agilizarán obras cruciales para la Copa Mundial y los Juegos Olímpicos. Es previsible que lo mismo ocurra con las otras concesiones.

"Pero varios bancos privados se comunicaron con nosotros y están interesados en participar en el financiamiento", dijo Barrenechea, que mencionó a JPMorgan, Credit Suisse y Nomura.

Barrenechea dijo que el holding argentino mantendrá su alianza con Engevix, aunque ambas podrían asociarse a otras empresas brasileñas para competir por Guarulhos y en otras futuras concesiones.

Corporación América dijo que los elevados costos de hacer negocios en Brasil, cuya moneda se ha fortalecido sin cesar por un imparable ingreso de fondos externos al país, son un obstáculo para empresas latinoamericanas interesadas en una tajada del mercado brasileño.

"Pero a largo plazo no le tenemos miedo. Creemos que como todos los países del mundo se va a estabilizar y si los costos suben un poco ahora en detrimento de la rentabilidad, eso se va a acomodar. Es una cuestión de tiempo", añadió.