Costa Rica es el país del istmo con una mayor participación de fuentes renovables en su matriz energética, pero en los últimos dos años, pese a la puesta en marcha de nuevas hidroeléctricas, las plantas térmicas ganan terreno.

Según el periódico La Nación, las plantas alimentadas con búnker y diésel aportaron el 9,5% de la demanda de energía en 2011, en contraste, la generación de las hidro tuvieron un leve descenso, pese a la entrada en operación de la planta hidroeléctrica Pirrís, en la zona de Los Santos.

De acuerdo con datos de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), la generación eléctrica a base de diésel y búnker creció en un 24% en el 2011, con respecto al 2010, dado que pasó de 706.529 MW/h a 930.970 MW/h.

Durante el año recién pasado, las plantas térmicas del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) aportaron un 9,48% de la generación total, la cual alcanzó los 9,8 millones de MW/h.

Así la producción eléctrica con carburantes se ubicó como la tercera fuente en importancia, después de la hídrica (72%) y la geotérmica (13%). En el 2010 el aporte térmico fue de un 7,4% del global.

El presidente del ICE, Teófilo de la Torre, reconoció que en el 2011 la generación térmica superó la estimaciones, pues el año fue más seco de lo esperado. Las bajas lluvias se mantuvieron hasta el mes de septiembre, dijo.

“Llegamos a un 9% de la producción total y nuestra meta es reducir ese porcentaje a un 5%”, manifestó De la Torre.