Tepic, México. Los países necesitan cuadruplicar su gasto hasta los US$150.000 millones al año para dar acceso universal al agua potable y al agua corriente, ayudando a reducir las enfermedades y la mortalidad infantil al tiempo que impulsan el crecimiento económico, dijo el Banco Mundial.

Las inversiones deberían coordinarse mejor y dirigirse a asegurar que esos servicios llegan a los más vulnerables, y los gobiernos necesitan comprometer al sector privado para que haga frente a estos altos costes, dijo el Banco Mundial en un informe publicado esta semana.

“Millones de personas están actualmente atrapadas en la pobreza a causa de un mal suministro de agua y de la falta de agua corriente”, dijo Guangzhe Chen, responsable de gestión de agua del Banco Mundial, en un comunicado.

Algunos países fracasan a la hora de intentar mantener infraestructuras o tienen problemas para hacer frente con el crecimiento de la población. Nigeria proveía de agua corriente a menos del 10% de sus habitantes urbanos en 2015, frente al 29% de hace 25 años. En Haití, solo el 7% de las viviendas tienen agua corriente, frente al 15% que llegaron a disponer de ella anteriormente.

“Más recursos, orientados a áreas de gran vulnerabilidad y difícil acceso, son necesarios para reducir la brecha y mejorar la calidad del agua y los servicios de saneamiento”.

El alto coste de conseguir agua limpia pone en riesgo la capacidad de los países de cumplir el objetivo de desarrollo de las Naciones Unidas de dar acceso a un saneamiento seguro y asequible para toda la población en 2030, dijo el Banco Mundial.

Más de tres cuartos de aquellos sin agua corriente viven en áreas rurales, donde solo el 20 por ciento tiene acceso a un “saneamiento mejorado”, dijo el informe. En las ciudades, es hasta tres veces menos probable que los pobres tengan acceso a agua corriente que las personas en áreas más favorecidas.

El riesgo de enfermedades diarreicas y malnutrición causada por agua contaminada y un saneamiento deficiente está creando una “emergencia silenciosa”, con un retraso en el crecimiento que afecta a más del 40 por ciento de los niños en cinco países incluyendo Guatemala, Níger, Yemen y Bangladés, dijo el informe.

Asimismo incluía que la desnutrición podría tener efectos a largo plazo en los niños, entre otros, en su desarrollo mental, que podría ser insuficiente, y en su habilidad para trabajar, que podría menguar, afectando al desarrollo económico del país.

Algunos países fracasan a la hora de intentar mantener infraestructuras o tienen problemas para hacer frente con el crecimiento de la población. Nigeria proveía de agua corriente a menos del 10% de sus habitantes urbanos en 2015, frente al 29% de hace 25 años. En Haití, solo el 7% de las viviendas tienen agua corriente, frente al 15% que llegaron a disponer de ella anteriormente.

“El agua y el saneamiento necesitan mejorar de forma dramática o las consecuencias para la salud y el bienestar serán terribles”, dijo Rachid Benmessaoud, el director del Banco Mundial en Nigeria.

No hay solución única. En algunos países, el agua del grifo es incluso más peligrosa que la estancada, con alrededor de un 80% de las reservas de agua corriente de Bangladés contaminadas por la bacteria E.coli, dijo el informe.

Por ello, urgió a los gobiernos a informar a los ciudadanos mejor y a animar a que se traten las reservas domésticas de agua.

Proveer de agua corriente a las ciudades podría generar economías de escala, dijo el banco, instando al sector privado a una mayor implicación en el suministro de agua de las ciudades donde recuperar los costes podría ser más fácil.

Investigadores, responsables políticos y especialistas se están reuniendo en Estocolmo para el encuentro de la Semana Mundial del Agua donde se centrarán en cómo reducir el malgasto del agua.

Las mejoras en la calidad del agua y en su suministro deberían estar ligadas a programas sanitarios para hacer frente, de mejor modo, a la enfermedad y la malnutrición, dijo el estudio del Banco Mundial.

“Son necesarios nuevos esfuerzos para abarcar esas poblaciones con mayor riesgo mortal y de enfermar debido a un inadecuado suministro de agua, al agua corriente y a la higiene, que amenaza el capital humano y el desarrollo económico”, dijo.