Quesos, chocolate, barras energéticas, té, mermelada y vinagre. Todo hecho de rosas comestibles cultivadas en Ecuador. Esto es posible tras la implementación de alianzas entre la empresa Nevado Roses, productora de las flores, con fábricas que se encargan de elaborar los nuevos productos.

La idea es hacer alianzas con compañías pero conservar la marca propia. “Ellos hacen el producto, nosotros entregamos la materia prima”, manifestó Roberto Nevado, presidente de la compañía.

Confiteca es la empresa encargada de elaborar chocolate, mientras Batery produce barras energéticas y Mondel, los quesos, entre otras.

“Tenemos como diez productos más que están en estudio, (entre ellos) licor de rosas, sal de rosas, granola”, expresó el empresario.

Generar un producto puede llevar un año y después medio año más para obtener el registro sanitario, consideran los ejecutivos de la firma.

Sus flores orgánicas se producen desde el 2008. “La rosa orgánica es totalmente distinta porque el tratamiento que se le da es con productos orgánicos... tenemos pesticidas y fungicidas orgánicos, por ejemplo, a base de ajo, cebolla, ortiga, menta... comerse una rosa orgánica vendría a ser lo mismo que comerse una lechuga, una naranja en cuanto a vitamina C, calcio, hierro, potasio y un sinnúmero de beneficios”, explica Patricio Altamirano, encargado de las ventas en el local I Love Roses, que exhibe los productos en el nuevo aeropuerto de Tababela, desde el 15 de abril, en salida internacional.

Los pétalos han sido certificados por departamentos agrícolas tanto de Estados Unidos como de Europa.

Para Roberto Nevado, la terminal aérea es un paso obligado de un millón y medio de turistas anuales. No tienen previsto abrir una oficina en la ciudad sino concentrarse en otros aeropuertos.

En la tienda se pueden encontrar, además de esas variedades de productos, rosas frescas en ramos, preservadas, accesorios y artículos relacionados con estas flores.

A Estados Unidos y a Europa se exportan rosas comestibles en fundas listas con recetarios para prepararlas.

John Nevado, hijo del propietario, indicó que del 100% de la exportación, el 70% del envío del producto va al mercado americano y el 30% al europeo, aunque prefiere no dar cifras exactas de a cuánto ascienden esas ventas. “Varios cientos de miles de dólares”.

De los tres tipos de rosas comestibles: Dark Pink, White (con fragancia) y Red, solo se han quedado con las dos últimas. “(En el caso de la Dark Pink) se demostró que se vendía menos bien”. Están haciendo un aumento en la finca, que está dirigido a las otras dos variedades.

Giselle de Nevado, esposa de Roberto, explica que los costos de producción de las rosas orgánicas pueden tener un 25% más que las comerciales.

“Puedes manejar con 11,5 personas por hectárea, en la orgánica puede estar en 15 personas por hectárea, por lo minucioso, tienes que sacar hoja por hoja, pétalo por pétalo cuando vez alguna enfermedad”, detalló.

Dice además que cuentan con un laboratorio propio donde producen las sustancias con las que fumigan las plantaciones.

De las 46 hectáreas de producción, casi dos son orgánicas y se ubican en Pujilí; en tanto la plantación de rosas no comestibles está en Mulalillo. Ambas fincas en Cotopaxi.

Según Altamirano, en Quito hay restaurantes como el del Club La Unión, Zazú o la cadena Cyrano, de pastelería, que utilizan rosas comestibles.