Ciudad de México. Entre sus principales retos, la próxima dirección de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) encabezada por Manuel Bartlett, heredará la gestión del sistema nacional de transmisión cuya capacidad se encuentra rebasada para la instalación de nuevos proyectos renovables, particularmente en el Istmo de Tehuantepec.

Sin embargo, la estatal eléctrica postergó hasta el 14 de septiembre el fallo de la licitación de su mayor proyecto hasta la fecha: la línea de corriente directa en alta tensión (HVDC, por su sigla en inglés) del Istmo al centro del país requiere una inversión estimada de US$1.200 millones.

En el portal de seguimiento al proyecto, Banobras envió por segunda ocasión una nueva fecha para el fallo de este megaproyecto, ya que durante el anuncio de la obra, en febrero, se fijó como fecha límite el 4 de julio, fecha en que se postergó un mes y la semana pasada se informó que ahora será hasta el 14 de septiembre.

Previamente, la convocatoria para esta obra de más de 1.200 kilómetros de circuitos (600 de longitud más las conexiones) y una capacidad para transportar 3.000 megawatts, también fue postergada más de un año desde la fecha de su anuncio, por falta de acuerdos en la divisa en que se fijarían los costos, que finalmente fue en dólares (a un precio de 18,4 pesos por dólar) y otras complejidades como las gestiones de uso de suelo a lo largo de las seis entidades por las que correrá esta red: Morelos, Estado de México, Oaxaca, Ciudad de México, Puebla y Veracruz.

Banobras envió por segunda ocasión una nueva fecha para el fallo de este megaproyecto, ya que durante el anuncio de la obra, en febrero, se fijó como fecha límite el 4 de julio, fecha en que se postergó un mes y la semana pasada se informó que ahora será hasta el 14 de septiembre.

Complejidad técnica y jurídica. La transmisión de electricidad en el país fue la única actividad que quedó reservada a la CFE dentro de la cadena de valor en la reforma energética. De ahí que la subsidiaria CFE Transmisión será el área responsable de la red Yautepec-Ixtepec durante los 25 años de operación de un consorcio privado.

Si bien, Manuel Bartlett refirió recientemente que respetará los acuerdos de la reforma energética, para la ejecución de una obra tan compleja como una línea de HVDC se requiere de una certidumbre jurídica sin precedentes en materia eléctrica en el país, misma que no se ha observado en el cumplimiento del calendario de licitación y que ahora se enfrentará a las decisiones de una nueva administración.

En el mundo, la decena de obras de este tamaño son operadas por consorcios altamente especializados compuestos por un socio tecnológico, un constructor, un operador del proyecto, socios financieros de capital de riesgo y gestores.

En el registro de visitas al sitio de la CFE se encuentran operadoras interesadas como las españolas Abengoa e Iberdrola, la estadounidense Mastec, la italiana Techint y la china Sinohydro, cuya construcción de la hidroeléctrica Chicoasén II de la CFE quedó inconclusa en Chiapas ante la falta de negociaciones con la comunidad.

Como tecnólogos del proyecto se observa el interés de firmas como las líderes mundiales en tecnología HVDC: la suiza ABB, que actualmente construye la línea Xiangjiaba-Shanghai, en China, que será la más potente del mundo; la alemana Siemens, que a su vez construye la interconexión Francia-Inglaterra por el Canal de la Mancha, y la estadounidense GE, cuyos equipos componen la red más grande de Corea del Sur.