Uruguay.- Pese a que los principales socios de la región atraviesan momentos complicados que impactan en las exportaciones uruguayas, hay un sector que consiguió escapar del deterioro. Es el caso de la industria automotriz que mostró en los primeros siete meses del año un dinamismo inusual en el nivel de ventas hacia Argentina y Brasil. Pero a pesar de los números positivos, son diferentes las realidades de las empresas que arman vehículos para colocarlos en el exterior. Además, los vaivenes económicos y políticos en ambos países generan incertidumbre en el sector de ensamblado. 

Las exportaciones generales hacia Brasil cayeron 12,3% en los primeros siete meses del año en relación al mismo período de 2017, mientras que hacia Argentina crecieron 1% en la relación entre ambos períodos, según datos de la Unión de Exportadores (UEU). 

Sin embargo, en esos meses, las ventas externas de vehículos entre enero y julio crecieron 137%. Brasil y Argentina son los dos compradores de automóviles y utilitarios ensamblados en Uruguay.

Las exportaciones fueron por US$98,5 millones este año frente a US$41,5 millones de 2017. Si se toma solamente julio, las colocaciones de la industria automotriz crecieron 48%.

Hay dos ensambladores de vehículos en el país. Una es Nordex, que ensambla modelos de Peugeot, Citroen y Kía.

El gerente general de la compañía, Federico De Posadas, informó a El Observador que actualmente se fabrican 640 vehículos por mes. Para Peugeot y Citroen son 400 unidades que básicamente van hacia Argentina; las 240 restantes son para Kia que tienen como destino el mercado brasileño.

De Posadas recordó que el proyecto para armar Peugeot y Citroen comenzó en el segundo semestre del año pasado.

"Las exportaciones están creciendo, igualmente las proyecciones de venta disminuyeron un poco, (el mercado) está con menos sed que al principio, pero el proyecto está fluyendo", dijo el empresario.

La relación comercial con los principales socios de la región hace que las ensambladoras sigan de cerca lo que ocurre en ambos países. 

"En el caso de Brasil la demora para que vuelva al ritmo que nos tenía acostumbrado está siendo un poco larga; hay elecciones en octubre, habrá que ver qué pasa después", señaló. 

A su vez, añadió que la devaluación del peso argentino también genera cierta inquietud. Igualmente, Nordex proyecta un crecimiento anualizado en la fabricación de vehículos. 

El recorrido de la ensambladora china Lifan en el país ha sido sinuoso. Desde que se instaló en San José en 2013 atravesó por momentos de fuerte producción pero también de inactividad. Y ahora pasa por uno de ellos, aunque continúa exportando vehículos que tenía en stock.

El vicepresidente de la compañía en Uruguay, Pablo Revetria, explicó a El Observador que el plan original para 2018 –elaborado el año pasado– era producir 3.000 vehículos. Luego la cantidad disminuyó a 1.700 afectada por la depreciación de la moneda brasileña.

Esa proyección se había calculado con un dólar a 3 o 3,10 reales. Semanas atrás llegó a cotizar a 3,90 reales y actualmente oscila en los 3,75. La economía brasileña no crece como se había esperado y a eso se suma la inestabilidad política en la que está inmerso el país vecino. "Hasta las elecciones de octubre la situación va a ser compleja", dijo Revetria. 

El empresario recordó que luego de un freno se logró retomar la producción el año pasado. A principios de 2018 se otorgaron licencias y se volvió a ensamblar en febrero. 

"Ahora Lifan está de vuelta parada desde la primera semana de junio. Ya el dólar a 3,10 reales no era un buen precio para poder competir pero al menos se podía trabajar, con el tipo de cambio actual ya no", expresó. 

Añadió que las exportaciones continúan porque la empresa está enviando hacia Brasil pedidos pendientes.

"Todo lo que estaba comprometido había que producirlo aunque fuera a pérdida", indicó. Pero cuando se agote ese stock de vehículos las perspectiva no es buena. 

"Seguramente la fábrica siga parada hasta fin de año, no hay mucha esperanza de retomar", agregó. El tipo de cambio hace que las ensambladoras brasileñas sean más competitivas y los automóviles que se venden son armados por compañías locales. Lifan busca, ante el freno de Brasil, poder producir para Argentina.

"Se trabaja en la idea de armar para ellos en vez de que reciban los vehículos desde China", dijo.

Igualmente, Revetria indicó que los proyectos están pensados para el año próximo, ya que la perspectiva para el actual no es la mejor.