Las pequeñas hidroeléctricas no son algo nuevo en El Salvador y algunas de ellas tienen ya más de 40 años de producir energía, que luego venden bajo contratos bilaterales de suministro a privados.

De acuerdo con datos de la Asociación Salvadoreña de Energías Renovables (ASER), los primeros proyectos de este tipo datan de 1940, cuando una gran parte de la energía que consumía El Salvador era suministrada por pequeñas hidroeléctricas.

Actualmente, las cosas han cambiado y en temporada de lluvia las grandes presas, operadas por la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL), llegan a producir un 50% de la energía que se consume en el país. Pero en la época seca esta producción fluctúa entre el 25% y el 30% del total y son los generadores a base de búnker, un derivado del petróleo, los que suplen más de la mitad de la demanda energética total.

Óscar Funes, presidente de la ASER, expresó que es necesario hacer esfuerzos para incentivar las inversiones en fuentes de energía renovables, como las pequeñas hidroeléctricas.

Un ejemplo es la que opera actualmente en el cauce del río Sensunapán, que atraviesa Sonsonate. La hidroeléctrica administrada por la empresa Sensunapán S. A. de C. V.

Es en un dique, similar a un embalse de las grandes presas, donde inicia el proceso de la generación de la energía. Desde ahí desvían el cauce del río y llevan el agua a lo largo de 1,600 metros por medio de canales hasta las turbinas generadoras, para luego devolver esa misma agua al río. “Esto es similar a las represas de la CEL... esta hidroeléctrica se llama de filo de agua porque todo lo que el río trae se ocupa en el momento y se deja el caudal ecológico”, declaró Mauricio Arévalo, gerente de producción de Sensunapán.

La generadora inyecta cerca de 3 megavatios a la red eléctrica, cuyo valor de mercado es de unos $200,000 al mes. Esta cantidad de electricidad es el equivalente al consumo de 15,000 hogares, con una demanda promedio de 99 kilovatios hora.

La hidroeléctrica Sensunapán fue construida en los setenta y requirió una inversión de US$8 millones. Según el representante de la empresa Sensunapán, proyectos como estos son de ayuda para la diversificar la matriz energética. Aclaró, sin embargo, que son proyectos a gran escala, como la aún pendiente presa El Chaparral, al norte de San Miguel, los que ayudarían a depender menos de la generación basada en los derivados del petróleo.

En época seca, la matriz energética la compone un 50% de generación de energía térmica, cerca del 30% de hidroeléctrica y un poco más de 20% de energía geotérmica.2358

Leopoldo Samour, presidente de CEL, dijo que las pequeñas hidroeléctricas son importantes y tienen potencial de crecimiento en el país. “Las minihidros de uno, dos o hasta tres megas aprovechan los ríos de bajo caudal, hay posibilidades de crecer”, señaló.

Impulsarán nueva licitación por 50 MW

Una licitación para contratar 50 megavatios de energía renovable no convencional será lanzada en el tercer trimestre de este año, anunció el secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Energía (CNE), Luis Reyes.

“Estamos haciendo los estudios y esperamos tenerlos a mediados de este año para que en el tercer trimestre podamos lanzar la licitación de acuerdo con las capacidades nacionales… nosotros estimamos que puedan ser 50 MW”, indicó.

El funcionario dijo que incluso se podría ampliar el concurso hasta los 75 MW.

La energía renovable no convencional es la que se obtiene de fuentes difíciles de captar y transformar en energía eléctrica.

Entre estas están la energía solar, la energía eólica y la energía química. En el caso de la energía solar, por ejemplo, su principal obstáculo es su costo. Los proyectos de este tipo pueden costar $5 millones por megavatio.

Óscar Funes, presidente de la Asociación Salvadoreña de Energías Renovables (ASER), expresó que este tipo de iniciativas son de beneficio para el país, ya que además de generar inversión incluso será más atractiva que la licitación de 350 MW que impulsa actualmente el Gobierno para contratar energía a largo plazo.

“Esta licitación de 50 megas va a tener más concurrencia que el de 350 MW... esta de 50 MW atrae a todos los renovables para que vayamos a ofrecer nuestra capacidades instalada”, presagió Funes.

El presidente de la ASER dijo que posiblemente habrá más oportunidad para los pequeños generadores, porque para cubrir los 50 MW será necesario juntar los esfuerzos de varias empresas.

Nuevo proyecto encuentra trabas

“Nosotros tenemos en estudio un segundo proyecto que es una pequeña hidroeléctrica de 2.2 megavatios y tenemos un año que el documento está en el Ministerio de Medio Ambiente y no dan el aval”, señaló Ricardo Arévalo, gerente de producción de la empresa Sensunapán.

Arévalo aseguró que el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) les solicitó realizar cambios en el diseño del proyecto, a lo que accedieron. Ahora está pendiente que el MARN programe la vista pública y la autorización.

Más adelante sería necesario la autorización de operación por parte de la alcaldía y otra serie de trámites en la Superintendencia de Electricidad y Telecomunicaciones (SIGET).

“Esto detiene la inversión. El país necesita inversión en este momento, necesita también energía y empleos, y nada de logra con este tipo de obstáculos”, subrayó el representante de Sensunapán.

Según Arévalo, el proyecto generaría unos 150 empleos directos y que de los $6 millones de inversión cerca del 60% sería para pago de mano de obra.