El mayor proyecto de transmisión en la historia del país: la línea de corriente directa de alto voltaje con capacidad de transportar 3,000 megawatts a través de 1,200 kilómetros desde el Istmo de Tehuantepec hasta el centro del país, se ha postergado para entrar en operación por lo menos hasta diciembre del 2021, como informó la Comisión Federal de Electricidad al Centro Nacional de Control de Electricidad (Cenace) al identificar los criterios de adjudicación de la tercera subasta de largo plazo en el país.

De acuerdo con el documento Capacidad sin prelación Zonas Sub-zonas, que el Cenace publicó dentro del paquete de datos de este tercer proceso para que el suministrador básico y otros centros de carga adquirieran potencia, energía firme y Certificados de Energía Limpia (CEL) con precios fijos para los próximos 15 y 20 años, “la línea de corriente directa bipolar de más-menos 500 kilovoltios y 3.000 megawatts de capacidad de transmisión de Ixtepec Potencia a Yautepec Potencia, estaba programada para entrar en operación en marzo del 2020 (según el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional–Prodesen–2016-2030). Por información oficial de la Comisión Federal de Electricidad, su entrada en operación está prevista para diciembre del 2021”.

Cuando el gobierno federal presentó esta gran obra, que sería la más grande en la historia de la transmisión eléctrica en el país con un costo de hasta US$1.700 millones para la línea de corriente directa y las secundarias de corriente alterna, las bases de licitación y convocatoria para su construcción se publicarían a más tardar hace un año. Así, el fallo de adjudicación estaba previsto para abril de este año.

Con ello, entraría en operación en el primer trimestre del 2020. Si se prevé un plazo de alrededor de tres años desde el fallo de adjudicación del proyecto hasta su entrada en operación —ahora prevista en diciembre del 2021— y alrededor de cuatro meses para llevar a cabo la licitación, la convocatoria será publicada hasta agosto del próximo año. Sin embargo, este proyecto aún no ha sido descartado, conforme a las proyecciones de crecimiento de la red, pero las distintas postergaciones preocupan cada vez más a la industria con respecto a que su construcción arranque durante esta administración.

Eólicos congestionados. El principal objetivo de esta red sería desahogar las congestiones de la transmisión eólica en el sureste y permitir que se incremente este tipo de generación en uno de los puntos con mayor potencia de vientos en el mundo.

Aun así, la tecnología eólica de generación eléctrica logró colocar 44.6% de las necesidades de energía en la tercera subasta de largo plazo, así como 41.9% de los CEL y nada menos que 13.9% de la potencia para las 100 horas de mayor demanda durante los próximos 15 años, aunque las redes de Oaxaca y del norte al sur del país ya se encuentran congestionadas y algunos proyectos ya contratados en la zona gozaron de prelación o prioridad para concursar por compromisos establecidos para ampliar esta infraestructura, pero hasta su arranque no hay muchas posibilidades de que aumente la capacidad de generación en las zonas.

Por ejemplo, publicó el Cenace, ya tiene prelación la central eléctrica Eólica del Sur con 396 megawatts, que en la Gerencia de Control Peninsular iniciará su operación en el 2018, junto con centrales eléctricas con 692 megawatts ganadoras de la subasta del 2015 y a partir de diciembre del 2019 alcanzarán prelación 743 megawatts en el estado de Oaxaca.

La red de transmisión del norte al sur del país ya presentó congestión en el 2017, por lo que no habrá puesta en operación de nuevos proyectos de transmisión en estos corredores por la cancelación de dos líneas de 400 kilovoltios en la red de interconexión del norte al sur del país, con lo que no será posible el incremento en la capacidad de transmisión en 1,120 megawatts. Tanto en Oaxaca como en esta región, prácticamente no se pudieron recibir ofertas en este tercer proceso, publicó el Cenace.

Proyecto prometedor. El alto nivel técnico y financiero para la construcción de la línea de corriente directa del istmo de Tehuantepec al centro del país ha derivado en postergaciones que ponen en riesgo su arranque durante esta administración:

- El proyecto consiste en 1.200 kilómetros de circuitos que correrán a un voltaje de 500 kilovolts desde Ixtepec, Oaxaca, hasta Yautepec, Morelos. Con esta nueva línea, se podrán transportar 3.000 megawatts, para desahogar la energía eólica que se genera en el istmo de Tehuantepec.

- Originalmente se plantearon dos esquemas de asociación público-privada en un mismo proyecto, la primera mediante un contrato de construcción, operación y transferencia (BOT, por su sigla en inglés) de los activos a lo largo de 25 años, en un esquema similar a los proyectos de impacto diferido en el registro del gasto (Pidiregas) mediante pagos condicionados realizados al ganador de la subasta a precio mínimo por cada entrega de obras, por la cual se consideraron inversiones de US$1.200 millones en la línea de alto voltaje.

- La segunda sería la construcción de líneas de corriente alterna –de media tensión, inferior a 69 kilovolts, ya que pasará por distintos transformadores– en un esquema de construcción, arrendamiento y transferencia (BLS, por su sigla en inglés) mediante la constitución de un fideicomiso que recibirá las obras y las mantendrá hasta que hayan sido pagadas para su transferencia a la CFE. Para estas líneas, se espera una inversión adicional de US$500 millones.

- Por los altos requerimientos tecnológicos, se considera que pueden ganar la licitación de un proyecto de este tipo consorcios compuestos por un socio tecnológico, como Siemens, GE o Mitsubishi (que son las pocas firmas en el mundo que construyen algunos de estos equipos), con un operador experimentado, como Iberdrola o Acciona (que han manifestado interés), con un socio constructor y hasta un socio financiero.