Berlín. La crisis que sufren las aerolíneas se profundizó este jueves, cuando Lufthansa, que ha suspendido los vuelos de la mayor parte de su flota, advirtió que la industria no podrá sobrevivir a la pandemia de coronavirus sin una ayuda del gobierno que mitigue la caída en picada de la demanda.

Ejecutivos de la industria aeronáutica en todo el mundo han pedido apoyo estatal por el derrumbe del tráfico de pasajeros a un ritmo sin precedentes, mientras los gobiernos reducen drásticamente los viajes.

"Esperamos que la demanda caiga aún más antes de que mejore", dijo este jueves el presidente de American Airlines, Robert Isom, a los empleados en una carta, en la advirtió que "ante operaciones mínimas, necesitamos menos personal".

Estados Unidos aconsejaría a sus ciudadanos que viven en el extranjero que regresen a sus casas o se preparen para una larga estadía en los lugares donde estén, según un funcionario.

Las aerolíneas estadounidenses piden al gobierno US$50.000 millones en ayuda para superar la crisis. El presidente Donald Trump apoyó la idea de que el gobierno tome participación accionaria de las empresas como parte de los paquetes de rescate.

 

En un informe alarmante, Vertical Research Partners dijo que los ingresos por pasajeros podrían bajar a cero al final del primer trimestre y que permanecerían igual durante todo el año, lo que implicaría una pérdida de flujo operativo durante todo el año de alrededor de US$40.000 millones, incluidos 20.000 millones en reembolsos a clientes.

La Organización de Aviación Civil Internacional de Naciones Unidas pidió a los gobiernos que se aseguren de que las operaciones de carga no se interrumpan, para así mantener la disponibilidad de medicamentos y equipamiento crítico, como ventiladores y mascarillas.

La alianza global de aerolíneas IATA pronosticó que la industria necesitará hasta US$200.000 millones en apoyo estatal, presionando a gobiernos que enfrentan demandas generalizadas y un rápido deterioro de las finanzas públicas.

"La propagación del coronavirus ha colocado a toda la economía mundial, y a nuestra compañía también, en un estado de emergencia sin precedentes", dijo en un comunicado Carsten Spohr, presidente ejecutivo de la alemana Lufthansa. "En la actualidad, nadie puede prever las consecuencias".