La Habana. Cuba se abrió al lucrativo turismo de golf, duplicando a 99 años los derechos de uso de tierras estatales para atraer inversiones extranjeras a su industria de turismo, según un decreto publicado este jueves.

La ley firmada por el presidente Raúl Castro y publicado en el sitio web de la Gaceta Oficial (www.gacetaoficial.cu) busca dar "mayor seguridad y garantías" a los inversores extranjeros.

Los campos de golf se financian típicamente con la construcción de viviendas de lujo en sus alrededores, inversiones que sólo se justifican con derechos de uso suficientemente largos para amortizarlas.

"El derecho de superficie puede concederse por un término de hasta noventa y nueve años", dice el documento.

Una decena de inversores extranjeros presentaron al gobierno cubano proyectos para construir lujosos campos de golf, con un ojo puesto en la futura apertura del turismo estadounidense.

Pero los planes no despegaron debido, en parte, a que Cuba no había aclarado los términos de las concesiones de tierra.

Los campos de golf se financian típicamente con la construcción de viviendas de lujo en sus alrededores, inversiones que sólo se justifican con derechos de uso suficientemente largos para amortizarlas.

La ley cubana de inversión extranjera contempla la venta de propiedades a extranjeros, pero un experimento a fines de la década de 1990 fue abortado tras ventas limitadas de apartamentos en La Habana.

Pese a ampliar los derechos de uso, la nueva ley establece que la propiedad de la tierra seguirá en manos del Estado.

¿Isla de golf? Cuba cuenta actualmente con apenas dos campos de golf. Pero a sólo 145 kilómetros de Estados Unidos, el mayor mercado de golf del mundo con unos 27.000.000 de aficionados, su potencial es enorme.

Aunque la ley estadounidense prohíbe a sus ciudadanos visitar Cuba, eso podría cambiar si mejorara la relación con el gobierno del presidente Barack Obama.

A eso apuestan los inversores de países como España, Canadá, Gran Bretaña e incluso Vietnam que según fuentes del sector han firmado cartas de intención con las autoridades cubanas.

Además de las villas y apartamentos, algunos proyectos valorados en cientos de miles de millones de dólares incluyen enormes restaurantes, supermercados y centros comerciales hasta ahora inexistentes en la isla de gobierno comunista.

Aunque los líderes cubanos parecen haber superado los prejuicios ideológicos ante el más capitalista de todos los deportes, la idea causó malestar entre algunos intelectuales.

"Es obvio que estas personas no comparten ni nuestro modelo de vida, ni nuestra ideología y que no vendrían a Cuba para aportar, conservar y defender el socialismo", escribió la historiadora Lohania Aruca en una carta que circula por internet.

Expertos del sector dicen que para atraer inversiones, Cuba tendrá que ofrecer garantías y estabilidad a los empresarios.

Y a eso apunta el decreto publicado el jueves, que permite también a empresas cubanas adquirir el "derecho perpetuo de superficie" de terrenos estatales para construir viviendas para turistas.