La Habana. Cuba podría incentivar la pesca y el consumo alimenticio del pez león, una especie depredadora de venenosas espinas que ha invadido el Caribe, con vistas a mantener a raya el enigmático animal que amenaza el ecosistema marino, dijeron este viernes funcionarios de la isla.

La televisión estatal cubana, que estrenó este viernes el documental "En el trono equivocado" sobre la rara aparición de la especie en aguas de la isla, mostró imágenes en que buzos, científicos y realizadores del audiovisual cortan, aliñan y comen la carne del pez león.

Funcionarios entrevistados dijeron que el gobierno cubano creó un equipo científico que investiga cómo implementar la pesca y consumo de la rara especie.

"El Ministerio (de Industria Alimentaria) tiene la responsabilidad de evaluar la densidad en que pudiera presentarse esta especie en nuestras aguas con el objetivo de implementar en el momento oportuno pesquerías desde el punto de vista comercial para finalmente consumirlo", dijo la funcionaria Elisa García.

La jefa de Investigaciones del Ministerio de la Industria Alimentaria dijo además que están analizando la introducción de nuevos métodos y artes de pesca que permitan atrapar al animal repleto de espinas venenosas.

"Sabemos que el pez es comestible y muy agradable", dijo la presentadora de televisión aludiendo al realizador Omelio Borroto, quien aparece en su documental saboreando la carne del pez león.

El director del Acuario Nacional, Guillermo García, aclaró que el veneno se concentra en las espinas pero recomendó esperar unos 45 minutos antes de comenzar a manipular el animal para su consumo.

El pez león o Pterois volitans, llegó a aguas cubanas en el 2007 y se extendió rápidamente por sus costas. Crecientes rumores sobre supuestas heridas y envenenamiento causados a vacacionistas tras ser alcanzados por el pez provocaron en mayo pasado el cierre de playas en la isla.

La medida fue revertida poco después porque el gobierno desmintió el rumor.

El pez león, de rayas marrones y blancas de unos 20 centímetros de largo es oriundo del Océano Indico y llegó accidentalmente al Caribe cuando el huracán Andrew arrasó en 1992 un acuario del sur de Florida liberando seis ejemplares.

Aprovechando la falta de depredadores naturales se reprodujo a un ritmo vertiginoso en el Caribe, propagándose por las aguas que bañan América Central, Colombia, Las Antillas, México y Venezuela.