La Habana. El gobierno cubano busca socios extranjeros para la prospección petrolera, tanto en aguas someras como en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) del golfo de México, donde existe un alto potencial.

"Para la prospección petrolera y otros asuntos correlacionados tenemos 86 proyectos", aseguró el ministro cubano de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, al presentar esta semana la Cartera de oportunidades de inversión extranjera 2015, un portafolio con proyectos por 8.000 millones de dólares.

La Unión Cuba Petróleo (Cupet) aparece como el socio cubano en los proyectos de inversión que buscan crear, ampliar y modernizar capacidades productivas, así como la exploración y producción de hidrocarburos.

Uno de esos proyectos ofrece ocho bloques de prospección en aguas someras, tanto al norte como al sur de la isla, donde  se busca definir el potencial de petróleo y gas para la explotación.

También se ofrecen contratos a riesgo en 52 de los 59 bloques de la ZEE cubana, que abarca 112. 000 kilómetros cuadrados de aguas profundas y donde ya tienen contratos la venezolana PDVSA y la angoleña Sonangol, mientras negocian las rusas Rosneft y Zarubezhneft.

La isla tiene una producción de petróleo y gas equivalente unos cuatro millones de toneladas anuales, unos 25 millones de barriles, de las cuales tres millones corresponden a un crudo pesado y el resto a gas natural.

Cupet suscribió el año pasado un acuerdo con Zarubezhneft, que ahora se dedica a la recuperación de pozos ya explotados en la zona noroeste de la isla, mediante el método de inyecciones de vapor de agua desmineralizada.

No obstante, el mayor interés recae sobre la ZEE, algo a lo que contribuyó el Estudio Regional de las Potencialidades de Hidrocarburos en el golfo de México, presentado a la prensa en mayo último, durante la Convención de Ciencias de la Tierra efectuada en La Habana.

"Son búsquedas en escenarios geológicos complejos, pero estamos seguros de que hay petróleo y que lo vamos a descubrir" dijo entonces el director de Exploración de Cupet, Rafael Tenreyro.

Todo ese movimiento tiene lugar en medio de un contexto de restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, lo cual ha significado un cierto relajamiento de las tensiones entre los dos países.

Hace unas semanas, la administración Obama flexibilizó algunas de las medidas que conforman el apretado bloqueo establecido por Washington contra la isla hace más de medio siglo.

El Departamento del Tesoro publicó un paquete de medidas, entre las que resalta que la isla podría importar mercancías, equipos y maquinarias con componentes estadounidenses hasta un 25 por ciento.

Antes, esa cantidad estaba restringida a 10 por ciento, y resultó un factor de tensión en cuanto al funcionamiento de la plataforma de prospección Scarabeo 9 en aguas cubanas profundas.

Dada la cercanía entre los dos países, que con México comparten aguas del golfo de México, la actividad petrolera deviene área de potencial interés entre Cuba y Estados Unidos, no sólo en materia de extracción, sino también respecto a las investigaciones sísmicas y la prevención de riesgos ambientales y accidentes.

El Servicio Geológico de Estados Unidos calcula que Cuba puede tener reservas de hasta 4.600 millones de barriles en sus aguas territoriales.

Tres pozos en aguas profundas cubanas, perforados en 2012 por compañías de España, Noruega, India, Malasia, Rusia y Venezuela, resultaron estar secos.

La isla tiene una producción de petróleo y gas equivalente unos cuatro millones de toneladas anuales, unos 25 millones de barriles, de las cuales tres millones corresponden a un crudo pesado y el resto a gas natural.

Esa producción local cubre cercana de la mitad de las necesidades de la isla, que completa con la compra de unos 100.000 barriles diarios a Venezuela.