El director del Centro Nacional de Control de la Tierra, del Ministerio de la Agricultura (Minag), Pedro Olivera, indicó al periódico oficial Granma que la medida contribuyó a revertir el desfavorable estado en que se encontraban muchos de esos terrenos.

Unos 146 mil productores privados fueron beneficiados y se hicieron cargo de las tierras, agregó el funcionario.

La ley de entrega de las parcelas en usufructo del 2008 dispuso que los lotes —de entre 13 y 40 hectáreas— sean concedidos por un término de diez años a particulares y por hasta 25 años a personas jurídicas, como cooperativas.

En ambos casos los contratos se podrán renovar por un tiempo similar.

El presidente Raúl Castro, quien rubricó la norma, impulsa en la actualidad cambios en el modelo cubano fomentando la gestión privada de la tierra o de sectores donde el Estado se mostró ineficiente, como el comercio y la gastronomía, mientras flexibilizó el trabajo por cuenta propia.

Según Olivera, de la cifra de usufructuarios aprobados en el programa una cuarta parte no tenían vínculos laborales hasta entonces y 13% eran jubilados.

Además, la tercera parte está constituida por jóvenes de entre 18 y 35 años.

Castro reconoció que Cuba se encontraba en una fuerte crisis y sus finanzas estaban en una mala situación, agravada por las compras al exterior de alimentos, cuyos precios eran crecientes mientras sus tierras permanecían subexplotadas en una maraña que incluía a empresas del Estado ineficientes y una fuerte burocracia.

Según indicaron las autoridades en el pasado, las tierras ociosas alcanzaban 1,8 millón de hectáreas.

Para apoyar el programa de usufructo, el gobierno también decidió recientemente abaratar los precios de los insumos y productos del campo, así como la entrega de créditos a los campesinos para la producción agrícola.