La Habana. La producción de alimentos cubanos bajó levemente en 2017, contrariamente a una valoración anterior del gobierno de que había aumentado un 3%, según los datos finales publicados esta semana por la Oficina Nacional de Estadísticas.

Ricardo Cabrisas, en ese momento ministro de Economía, informó a la Asamblea Nacional en diciembre que la producción agrícola había subido un 3%, lo que contribuyó a un aumento del 1,6% del Producto Interno Bruto (PIB).

El crecimiento económico general sorprendió a la mayoría de los analistas ya que Cuba ha lidiado con una crisis de liquidez desde 2015, cuando la economía y la industria petrolera de su principal socio económico, Venezuela, se hundieron.

Desde entonces, todas las importaciones de Cuba han caído alrededor de un 25% y el gobierno ha retrasado los pagos a algunos proveedores y socios de empresas conjuntas, mientras busca combustible de otros proveedores.

El informe de un aumento de la producción de alimentos en 2017 fue inesperado, en opinión de los analistas, ya que el país se vio afectado por una grave sequía, luego devastado por el huracán Irma en septiembre y, posteriormente, afectado por lluvias fuera de temporada. El sector está además descapitalizado y cuenta con poca irrigación y drenaje.

Según el informe de esta semana, la producción de raíces, verduras, cereales y frutas cayó a 7,1 millones de toneladas el año pasado, desde 7,2 millones de toneladas en 2016.

La producción de ganado y leche también disminuyó, mientras que la de huevos aumentó ligeramente.

Cuba, que tiene un gobierno comunista, importa entre un 60% y un 70% de los alimentos que consume a un costo de alrededor de US$2.000 millones, principalmente cereales a granel y granos como arroz, maíz, soja y frijoles, así como leche en polvo y pollo.