Villa Clara. Grúas, camiones y hombres trabajando se combinan con escenarios a veces paradisíacos, dotados de bellezas naturales con exótica flora y fauna, que aparecen en distintos puntos de la geografía cubana.

Más allá de La Habana, del balneario de Varadero o de otros lugares más conocidos, la isla hace un esfuerzo veloz por aumentar las capacidades de alojamiento para la industria turística, convertida en el más dinámico sector de la economía nacional.

El gobierno cubano aprovechó la edición 38 de la Feria Internacional de Turismo (FITCuba 2018) para revalidar la apuesta por el desarrollo del turismo, que en la actualidad es la segunda fuente de ingresos para el país, sólo superada por la exportación de servicios médicos.

"Contamos con los programas de desarrollo hasta el 2030, que abarcan 610 proyectos que se sustentan en los territorios de preferente uso turístico como Zonas Económicas Especiales", dijo el ministro cubano de Turismo, Manuel Marrero, en la apertura de la principal bolsa turística cubana.

De acuerdo con el ministro cubano ese programa incluye "332 proyectos de alojamiento, 51 de recreación, 30 de inmobiliarias asociadas el turismo, 50 de turismo de Naturaleza, 55 de campismo, 22 de náutica recreativa y 70 de actividades de apoyo".

La cartera de proyectos para la inversión extranjera que la isla presenta cada año incluye 140 relacionados con el turismo, un sector que el pasado año recibió a 4,7 millones de visitantes extranjeros.

La cartera de proyectos para la inversión extranjera que la isla presenta cada año incluye 140 relacionados con el turismo, un sector que el pasado año recibió a 4,7 millones de visitantes extranjeros.

La isla está empeñada en confirmar su condición de "país más seguro del mundo", como reconoció en enero último la Feria Internacional del Turismo de España (Fitur), para desmontar las acusaciones de Estados Unidos.

En septiembre último, la administración del presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, emitió una alerta de viaje a sus ciudadanos respecto a los riesgos de visitar la isla, que ya estaba vedada para los estadounidenses por las leyes que regulan el bloqueo impuesto a La Habana por Washington desde hace más de medio siglo.

La alerta de viaje está fundamentada en supuestos "incidentes de salud" sufridos por diplomáticos estadounidenses en La Habana, algo que las autoridades cubanas niegan y demandan la presentación de pruebas.

El retroceso en las relaciones con Estados Unidos significó un duro golpe a la llamada "industria sin chimeneas", pues la isla registró una disminución del 7% en la cantidad de visitantes norteamericanos que llegaron en este primer semestre.

El año pasado Cuba recibió más de 619.000 estadounidenses que viajaron con una de las 12 licencias aprobadas por el Departamento de Estado de Estados Unidos, aunque recién se eliminó una de ellas, la llamada "Pueblo a Pueblo", y se impusieron nuevas restricciones a los viajeros para justificar su estancia en la isla.

 

De acuerdo con cifras del Ministerio de Turismo (Mintur) en 2016 llegaron a la isla un millón de estadounidenses y de cubanos radicados en el país norteamericano.

Al desencuentro con Estados Unidos se sumaron los efectos del paso del huracán Irma, que a fines del pasado año recorrió casi todo el litoral norte de la isla y dejó daños de consideración en instalaciones turísticas.

Desde entonces, el Mintur trabajó para recuperar los daños causados por el meteoro sobre una infraestructura que en la actualidad componen más de 69.000 habitaciones, de ellas, el 63% está en hoteles cuatro y cinco estrellas, de los cuales 74% se ubican en destinos de sol y playa en los más de 960 kilómetros de costa.

El año anterior, Cuba atendió a 4,7 millones de visitantes extranjeros, cifra que significó un crecimiento del 11,6%, y ahora, a pesar de los escollos, las autoridades no renuncian a alcanzar la cifra histórica de cinco millones de vacacionistas.

Más allá de esos números, lo más importante sigue siendo la evidente voluntad política de expandir la industria turística nacional para aprovechar las inigualables capacidades naturales de una isla rodeada de aguas cálidas y transparentes y donde el sol brilla casi todo el año.