Emilio García decidió invertir en un cultivo de caña de azúcar tras jubilarse en una papelera. Sus primeras 6 hectáreas las sembró en un predio del recinto La Toquilla, en Jujan, donde antes su padre tenía potreros para el ganado.

Decidió inclinarse por esa producción, según él, porque representa un menor riesgo de plagas y pérdidas frente a otros cultivos de ciclo corto. Ello lo ha palpado en su familia. Ricardo, su hermano, que siembra arroz en el sector, dice que tiene complicaciones cuando el invierno no es suficiente para el desarrollo de la gramínea. Y ha tenido, en ocasiones, que perder.

El cantero de García, de 68 años, está en medio de una zona conocida tradicionalmente como arrocera, que poco a poco ha ido destinando parte de esas tierras a la caña, que se entrega a dos ingenios cercanos: Isabel María y Valdez.

En los últimos años, García aumentó tres hectáreas más a su cantero, en el que obtiene cerca de 100 toneladas por hectárea, un rendimiento que le ha permitido recuperar su inversión por año.

A pocos kilómetros del sembrío de García, en el sector de Las Zanjas, Richard Viejó incursionó como cañicultor en un terreno que años atrás era una finca. Cerca de él hay otros canteros, grandes y pequeños, que sustituyeron arrozales y plantaciones de cacao.

La caña demanda cuidado, pero no tan minucioso como otros, considera Viejó, quien cree que en el sector en el que siembra hay buenas condiciones para cultivar caña.

Pero no solo en las zonas circundantes a Jujan hay más caña. El Triunfo y La Troncal tienen nuevas extensiones, que se suman a las que ha incorporado Playas, con el nuevo ingenio San Juan. Allá se calcula que hay entre 600 y 800 hectáreas.

Fuera del hectareaje que se renueva al cumplir su ciclo, la Federación Nacional de Azucareros del Ecuador (Fenazucar) estima que en los últimos cinco años se incrementaron unas 6.000 nuevas hectáreas.

Miguel Pérez, presidente de Fenazucar, indicó que cada año se renuevan entre 8.000 y 10.000 hectáreas y se incorporan unas 1.000 hectáreas.

Actualmente, hay 70 mil hectáreas de caña de azúcar cultivadas, de esas 30 mil están en manos de cañicultores independientes. Esa caña sembrada representa en cada zafra unos 11 millones de sacos de 50 kg.

A criterio del dirigente, el país podría desarrollar unas 4.000 a 5.000 hectáreas más. “La producción podría seguir mejorando, por eso y porque las prácticas agrícolas de los ingenios han mejorado mucho y están subiendo su promedio de tonelada”, sostiene.