La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) aprobó la semana pasada los permisos ambientales del proyecto hidroeléctrico Las Cruces, ubicado en Nayarit.

Dicha infraestructura, promovida por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), anticipa una inversión de US$636 millones, equivalente a 7.995 millones de pesos.

Las Cruces tendrá una potencia total de 240 Megawatts, con capacidad para producir 751 GWh/año, suficientes para dotar de energía eléctrica a 1 millón 480.000 casas o satisfacer 77% de la demanda energética anual del estado de Nayarit, de acuerdo con lo explicado en la Manifestación Ambiental (MIA) aprobada por la Semarnat.

Asociada al proyecto hidroeléctrico, aproximadamente 6 kilómetros aguas abajo del río San Pedro se plantea una estructura de cambio de régimen. Su función será garantizar una regulación del caudal turbinado, de tal forma que no existan fluctuaciones abruptas en los niveles fluviales debido al desfogue durante el tiempo de operación de la central. Su ubicación está planteada unos 250 metros hacia aguas arriba de la confluencia del río San Pedro con el arroyo El Naranjo.

En riesgo. Según la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), este hidroeléctrica supone la pérdida de 14 sitios sagrados y ceremoniales de los pueblos indígenas Náyeri o Cora.

“Entre ellos se encuentra el principal centro ceremonial denominado La Muxatena, una formación rocosa de singular belleza. Además, considera que la obstrucción del río dañará irreversiblemente Marismas Nacionales, uno de los sistemas de manglar más extensos de Norteamérica”.

AIDA asegura que, con 540 kilómetros de longitud, el río San Pedro Mezquital es el único libre de hidroeléctricas en la Sierra Madre Occidental de México.

Es el séptimo río más caudaloso del país, la principal fuente de agua dulce para el sur del estado de Durango, y base del sustento de diversos pueblos indígenas, los cuales, añade AID, no fueron consultados ni han recibido información sobre el proyecto.