Santiago. La venta del canal privado Chilevisión, de propiedad del presidente chileno, Sebastián Piñera, a un fondo de inversión local fracasó debido a dificultades con los plazos de la concesión de la señal televisiva.

La sociedad Bancard Inversiones, a través de la cual Piñera controla Chilevisión, confirmó la mañana de este jueves que dio por terminadas las conversaciones con Linzor Capital Partners, aunque no especificó los motivos.

"Linzor ha manifestado a Bancard su decisión de no perseverar en la celebración del contrato definitivo de adquisición de Chilevisión. De esta manera, (…) las partes han dado por finalizadas las negociaciones", dijo Bancard en un comunicado.

La sociedad de Piñera adelantó que había  encargado a una “institución financiera especializada” el proceso de venta.

Sin experiencia en medios de comunicación, Linzor Capital -de propiedad Tim Purcell, Alfredo Irigoin y Carlos Ingham- habría ofrecido US$130 millones para adjudicarse la estación televisiva, según trascendió en su oportunidad.

De acuerdo a una versión del diario local La Tercera, la operación habría fracasado debido al plazo de concesión, que vence en 2018, cuando debería renovarse por otros 25 años.

La señal pertenece a la Universidad de Chile y, según el contrato vigente, la concesión debería renovarse por 25 años el 2018. Chilevisión tiene un contrato de usufructo de la señal desde 1993, cuando la universidad decidió traspasarla a privados.

La versión de prensa no específica las dificultades concretas con los plazos de concesión.

Con ganancias cercanas a los US$15 millones en 2009, Chilevisión es la empresa del sector que registró las mayores utilidades y actualmente es una de los principales canales en términos de audiencia.

Otros interesados. Con su propuesta, Linzor Capital había desplazado a los mexicanos de Televisa, que habría presentado US$120 millones, y a los argentinos de Clarín, que si bien puso US$140 millones sobre la mesa.

El monto de venta es cinco veces mayor a la inversión que realizó Piñera al comprar la estación televisiva en 2005, cuando desembolsó US$24 millones.

Aunque Clarín presentó la mayor oferta, en la decisión del presidente chileno de no aceptar su propuesta habrían primados factores políticos.

El grupo Clarín mantiene una prolongada disputa con la presidenta argentina, Cristina Fernández, por lo que en el entorno del mandatario chileno se estimó que un negocio de esa naturaleza podría significarle roces con el gobierno de ese país.

Conflicto de interés. Originalmente la idea de Piñera era crear una fundación que administrara de forma independiente el canal televisivo, pero en marzo se abrió a la posibilidad de venderla, cuando arreciaron las críticas por un eventual conflicto de interés.

El presidente chileno fue criticado por la oposición de centroizquierda, y también por algunos de sus aliados de centroderecha, por mantener la propiedad de Chilevisión, en circunstancias que debía adoptar una serie de decisiones relativas a la industria.

Entre ellas, se encuentra la designación del presidente del directorio de la red estatal TVN, el principal medio televisivo de país, y del responsable del organismo regulador Consejo Nacional de Televisión (CNTV).

En el gobierno, evitaron comentar la fallida operación. "De este tema no vamos a hablar”, dijo la ministra portavoz, Ena von Baer.