Londres. El primer ministro británico, David Cameron, insistió este lunes en las ventajas económicas de contar con un tren de alta velocidad al presentar este lunes los detalles de la segunda fase de ese proyecto en el Reino Unido, con un coste estimado en 32.000 millones de libras (37.400 millones de euros, equivalentes a US$50.346,8 millones).

Entre una fuerte oposición de diferentes organizaciones, Cameron aseguró que este servicio de tren, que unirá Londres con el centro y el norte de Inglaterra, servirá para "repartir riqueza y prosperidad por todo el país".

"Necesitamos reequilibrar la economía, ha estado muy dominada por el sur y por ciertos sectores, y el tren de alta velocidad nos ayudará a hacerlo", afirmó el líder conservador.

Sin embargo, los grupos ecologistas, así como algunos diputados de su propio partido, afirman que el proyecto HS2 (Alta velocidad 2) destrozará el paisaje sin que se hayan demostrado sus beneficios económicos.

Actualmente, ya existe el HS1 (Alta velocidad 1), que es la vía por la que circula el tren de alta velocidad entre Londres y el Canal de la Mancha, un servicio ahora operado por Eurostar.

El HS2, cuya ruta completa no estará lista hasta la década de 2030, empezará con una conexión entre Londres y Birmingham -segunda ciudad inglesa, en el centro- y, en una segunda fase, seguirá hasta Manchester y Leeds, pasando por otras localidades como Nottingham o Sheffield.

La decisión final sobre el trayecto de esa segunda fase, que unirá el centro con el norte, no se tomará hasta 2014, al tiempo que se estudia la viabilidad de que el tren se detenga en algunos de los principales aeropuertos del país.

El ministerio de Transporte asegura que el tren de alta velocidad reduciría a 49 minutos, de las 1,24 horas actuales, el trayecto entre Birmingham y Londres, y a 41 minutos el que va entre Birmingham y Manchester (más al norte).

El recorrido entre Londres y Manchester podría hacerse en 1,08 horas, frente a las 2,08 actuales.

En una declaración en la Cámara de los Comunes, el ministro Patrick McLoughlin explicó que este tren, que alcanza los 400 kilómetros por hora, aumentaría no sólo la velocidad sino la capacidad, aliviando asó el congestionado sistema ferroviario británico.

Sin embargo, más de 70 organizaciones se oponen a la construcción del HS2, al considerar que los beneficios se han sobrestimado al no tener en cuenta la competencia del ferrocarril convencional y que, por su coste, sólo beneficiará a las personas de renta alta.

Los ecologistas sostienen además que se perjudicará el paisaje y a pequeñas poblaciones, mientras que no se mejorarán las más necesarias conexiones al nivel regional.

Al menos 18 ayuntamientos incluidos en la proyectada ruta hacia el norte de Inglaterra denuncian que no hay dinero público para financiar el proyecto y critican que con él se aumentarán las emisiones de carbono.

A favor del HS2 están algunos consistorios que se beneficiarán directamente del tren de alta velocidad, como el de Leeds (norte), cuyo alcalde, Keith Wakefield, confió hoy en que su llegada sirva para atraer empleo e inversión.

Según los planes del gobierno, la construcción de las rutas entre Birmingham (centro) y el norte podría empezar en la próxima década, con la idea de inaugurarlas en 2032 o 2033.

Está previsto que el tramo inicial entre Londres (sur) y Birmingham se empiece a construir en 2017, una vez el Parlamento apruebe la legislación necesaria.