Las expectativas para la conferencia mundial sobre cambio climático que comenzará este lunes 29 de noviembre en Cancún, México lucen disminuidas. Mientras tanto las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del fenómeno del calentamiento global, siguen en permanente y alarmante crecimiento.

"La construcción de un nuevo tratado que aborde el llamado Protocolo Post Kioto, va a ser muy difícil de poder concretar en Cancún", aseguró, Felipe Calderón, presidente de México, país anfitrión del encuentro. El período posterior al Protocolo de Kioto vence en 2012.

"La construcción de un nuevo tratado que aborde el llamado Protocolo Post Kioto, va a ser muy difícil de poder concretar en Cancún". Felipe Calderón, Presidente de México.

Por su parte, Su Wei, negociador de China para el cambio climático dijo que algunos países desarrollados tratan de modificar ese acuerdo para evadir sus compromisos respecto a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Compleja situación. La situación es extremadamente compleja. Lo ocurrido en Copenhague, Dinamarca en 2009, es un pésimo precedente, porque se llegó a la XVI Conferencia de las Partes de la ONU sobre Cambio Climático (COP16) con enormes expectativas que no se cumplieron ni siquiera en un pequeño grado, opina el consultor y analista ambiental, Alejandro Alvarez.

"No ha ocurrido en Copenhague y tampoco en esta nueva reunión un cambio lo suficientemente grande en las señales políticas de los países, para suponer una variación realmente importante en el encuentro en Cancún", sostiene Álvarez.

El punto central es que el debate sobre cambio climático está enfocado en el tema político y económico, no ambiental.

Para los políticos de los países más desarrollados su punto central es la crisis económica, este es el problema inmediato que afecta sus posibilidades de reelecciones o elecciones futuras, por lo que el cambio climático puede ser dejado para después, "podemos correr la arruga, pensarán", opina el analista ambiental.

"Esto para los países desarrollados no es una disyuntiva, saben que tienen que resolver su crisis económica pues si no, no van a ganar las elecciones", sentencia Álvarez.

El punto es que se necesita llegar a un nivel de discusión política donde se concreten acuerdos que sean, no solamente adecuados, sino de fácil cumplimiento.

Estados Unidos la vedette. Pese a las enormes expectativas creadas en torno a la presencia de Estados Unidos en la conferencia en Cancún, no se observa que haya un cambio real dentro de esa nación que transmita señales nuevas.

Es sabido que Estados Unidos es el motor de la producción del mundo por lo que un cambio de directriz en materia climática lo obligaría a repensar su estrategia de crecimiento económico, que podría afectar su protagonismo.

"Una variación en su política ambiental implica un cambio hacia un modelo de consumo responsable. Aún mantenemos el modelo post segunda guerra, que es un esquema de crecimiento continuo del consumo, absolutamente insostenible, es el modelo que genera el caos climático. Y es a la vez el que, en corto plazo, da ventajas económicas", apunta Alvarez.

¿Qué debería entonces ocurrir? Simple, un modelo de consumo responsable, que implicaría cambio en los patrones de energía; entender el uso de los recursos como procesos circulares y no como procesos lineales. "No se ve muy claro que las cosas apunten hacia esa dirección".

La tesis de un acuerdo luce complicada, se observa que el Gobierno estadounidense acude a la conferencia con menos posibilidades de sellar un pacto tras la victoria del partido republicano en el Congreso.

"EEUU va con una propuesta mermada porque todos sabemos que incluso si consigue que el resto del mundo firme un tratado cuando llegue aquí no va a ser ratificado", señaló Javier Sierra del grupo ecologista Club Sierra.

En definitiva, Washington busca un tratado que comprometa a todas las potencias a reducir sus emisiones de gases contaminantes y apoya la rápida financiación a los países no desarrollados para obtener la tecnología necesari y llegar a una reducción significativa de la deforestación en áreas como el Amazonas.

China se confiesa. El país más poblado del mundo reconoció oficialmente por primera vez, la semana del 22 de noviembre, haberse convertido en el principal país en volumen de emisiones de gases de efecto invernadero, responsables del cambio climático.

"Ocupamos ahora el primer puesto mundial en volumen de emisiones", declaró en una conferencia de prensa en Pekín Xie Zhenhua, jefe de los negociadores chinos para las cuestiones climáticas.

Hasta ahora, los responsables chinos no reconocían abiertamente este dato establecido por la comunidad científica y las organizaciones internacionales como la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Pekín prefería insistir en la necesidad de utilizar el cálculo del volumen de emisiones por habitante, según el cual, China, con sus 1.300 millones de habitantes, llega ampliamente por detrás de los países desarrollados.

Como señal de que el tema sigue siendo sensible, la frase pronunciada por Xie Zhenhua fue censurada en la transcripción oficial durante su conferencia.

Venezuela defenderá Kioto. Venezuela abogará por la continuidad del Protocolo de Kioto y defenderá el cumplimiento de ese convenio, durante la próxima cumbre del Cambio Climático.

Claudia Salerno, coordinadora de la delegación venezolana que asistirá a la cumbre de Cancún, declaró que el Gobierno del presidente del país, Hugo Chávez, no apoyará un nuevo acuerdo en materia ambiental si este implica "la muerte de Kioto", indicó un reporte de Efe.

La cumbre de Cancún implicará el reto de "llevar esta batalla hasta que se logre un compromiso que nos ayude a solventar la catástrofe que estamos viviendo", dijo la funcionaria.

Venezuela "no se doblegará" ante las presuntas "presiones de las llamadas potencias del mundo" para "acabar" con el Protocolo de Kioto, que caducará en 2012, sostuvo la funcionaria.

"La continuidad de Kioto no puede ser sometida al chantaje de naciones que no han suscrito el Protocolo. Europa dijo que estaba dispuesta a un segundo período de Kioto", resaltó Salerno.

Con el Protocolo de Kioto los países miembros de Naciones Unidas, "menos Estados Unidos", se comprometieron a reducir las emisiones de los gases causantes del cambio climático, recordó la funcionaria.

"Algunos países desarrollados han dicho que no se van a comprometer a un segundo período de Kioto si Estados Unidos no lo firma (...) pero lo cierto es que el cumplimiento del acuerdo no debe condicionarse", insistió.

En Copenhague "fuimos enfáticos en esta posición porque nos negamos a que el grupo de los países desarrollados realizara pactos a nuestras espaldas", dijo Salerno.

Suben emisiones en países latinoamericanos. No obstante, "países como Venezuela, Nicaragua, y Bolivia no demuestran con hechos sus preocupaciones ambientales. Venezuela es una de las naciones con mayor uso ineficiente de la energía, gracias a la abundancia energética y el fácil acceso a ella", aseguró el coordinador de la cátedra libre para el Estudio del Cambio Climático de la Universidad Centro occidentral Lisandro Alvarado (Ucla), Rafael Rodríguez.

Luego de la crisis eléctrica que obligó al Ejecutivo Nacional a incrementar el uso de la termoelectricidad, el país escaló al tercer lugar dentro de los países Latinoamericanos con mayores emisiones de gases de efecto invernadero. Superada por Brasil y México, Venezuela desplazó a Argentina.

"Antes podíamos decir que la buena obra en materia energética del país era la abundante hidroelectricidad, pero ahora no podemos decirlo más", dijo el académico.

Para Rodríguez hay un tema clave que debe ser abordado a escala mundial, la educación de los ciudadanos en materia ambiental.

"Yo pienso que el punto fundamental es el tema educacional, hay que dar a conocer a todos los habitantes del planeta Tierra que se está contaminado al mundo, hay que enseñarlos a ser críticos con el uso de las energías contaminantes", considera el analista.

Un poco de historia. El objetivo del Protocolo de Kioto es conseguir reducir 5,2% las emisiones de gases de efecto invernadero globales sobre los niveles de 1990 para el periodo 2008-2012.

Este es el único mecanismo internacional para empezar a hacer frente al cambio climático y minimizar sus impactos. Para ello contiene objetivos legalmente obligatorios para que los países industrializados reduzcan las emisiones de los 6 gases de efecto invernadero de origen humano como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), además de tres gases industriales fluorados: hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6) (muy utilizado para subestaciones eléctricas blindadas)

Los gobiernos acordaron en 1997 el Protocolo de Kioto. El acuerdo entró en vigor el 16 de febrero de 2005, tras la ratificación de Rusia, y se espera lograr un acuerdo para su continuidad.