Bogotá. Una disminución en los índices de confianza para invertir en infraestructura se registra en Colombia. Los elementos que intervienen en dicho escenario son intereses políticos, decisiones técnicas no del todo entendidas e inquietudes sobre el manejo para sacar adelante proyectos viales.

Ejemplo de los anterior se constituye el caso de la baja aplicada por BRC Investor Services a la calificación a dos emisiones de bonos del fideicomiso Concesión Autopista Bogotá Girardot S.A., lo que constituye un ejemplo en el negocio de la infraestructura, pues se trata de uno de los principales proyectos de doble calzada que se construyen en el país.

Ese caso grafica la falta de confianza que ha hecho que sea mínima la participación de inversionistas institucionales en la financiación de nuevas carreteras, de acuerdo a portafolio.com

A la coyuntura se suman las respuestas a los reclamos del ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, quien manifestó su molestia por la negativa en el Ministerio de Hacienda a aprobar varios proyectos del Programa Estratégico de Autopistas (Proesa II).

En el caso de la Autopista Bogotá - Girardot, el revisor fiscal de la concesión recomendó hacer los ajustes pertinentes por mayores valores facturados al proyecto y solicitar las notas créditos a los contratistas que ejecutan la obra Bosa - Granada - Girardot.

En otro frente se observa frustración para financiar proyectos, a juzgar por lo que dice el presidente de Asofondos, Santiago Montenegro. "No tuvimos la oportunidad de invertir en carreteras porque el Ministerio de Transporte no estuvo a la altura, no fueron capaces de estructurar buenos proyectos", afirma.

En el mismo Gobierno los reclamos no paran. "Él (Gallego) ha expresado en algunas ocasiones molestia porque algunas cosas se pueden demorar, pero nosotros también le hemos expresado que muchas veces las cosas llegan de muy mala calidad", señala el director de Planeación, Esteban Piedrahíta.

Para el profesor José Stalin, experto en infraestructura de transporte de la Universidad Nacional, lo que muestran es que en la cartera de Transporte prima un interés político al que no le camina Planeación, cuando es necesario que desde el mismo gobierno se fije una política de Estado que garantice el desarrollo de la infraestructura a largo plazo.