Universia Knowledge Wharton. "Pasamos del terrorismo al turismo", dijo el ex presidente colombiano Álvaro Uribe a los delegados de las Naciones Unidas con motivo de la asamblea general de la Organización Mundial de Turismo de las Naciones Unidas, reunida en Cartagena, en diciembre de 2007.

La historia de Colombia está repleta de violencia, corrupción y crímenes. Esas imágenes obtuvieron una amplia visibilidad fuera del país, debido a los medios de comunicación y a las advertencias hechas a los viajantes de todo el mundo. Guerrilleros y jefes de traficantes rivalizaban con el gobierno en el ámbito del poder político y económico hasta mediados de los años 90. Pero la muerte de Pablo Escobar a mediados de esa década y la introducción, por el entonces presidente Uribe, de una estrategia amplia de seguridad, a mediados de los años 2000, quebró la resistencia de los grupos armados ilegales.

Gracias al aumento de la seguridad y de la estabilidad promovidas por el gobierno de Uribe entre 2002 y 2010, Colombia se convirtió en un destino accesible más allá de un grupo selecto de intrépidos viajantes y personas en vacaciones. El país es un imán natural que atrae muchos visitantes, ya que posee una gran riqueza cultural y una extensa biodiversidad. Allí se encuentran ocho enclaves designados patrimonios de la humanidad por la Unesco. Además, el país se está volviendo muy conocido por su cultura y su historia. Bañado por dos océanos, tres cadenas de montañas atraviesan el país, así como florestas y regiones de llanura. La diversidad cultural del país surge de sus raíces heterogéneas, sobre todo indígenas, europeas y africanas. Hay diversidad también en sus ricos centros urbanos que prosperan gracias a las actividades empresariales, comerciales y culturales, además de una vida nocturna vibrante. El mayor de esos centros urbanos, Bogotá, es actualmente la sexta ciudad más visitada de América Latina y ocupa el lugar 47 en todo el mundo.

El turismo, que hasta hace poco era una industria incipiente, ahora avanza a toda máquina. En 2011, el sector representará 28.000 billones de pesos (US$15.700 millones) del PIB (4,9%), 945.000 empleos (5,4% del total disponible), y 7.100 millones de pesos (US$4.000 millones) en bienes de capital. Las visitas de extranjeros al país pasaron de 0,6 millones en 2000 a 1,4 millones en 2009, lo que representa un crecimiento anual medio de más del 10% (casi cuatro veces la media mundial). Los últimos años de crecimiento determinaron las decisiones tomadas y permitieron al gobierno reconocer al turismo como medio prometedor del desarrollo económico futuro. El turismo también influyó de forma significativa en las esferas políticas, sociales y comerciales del día a día de los colombianos, y continuará teniendo implicaciones importantes en esas áreas.

El país es un imán natural que atrae muchos visitantes, ya que posee una gran riqueza cultural y una extensa biodiversidad. Allí se encuentran ocho enclaves designados patrimonios de la humanidad por la Unesco. Además, el país se está volviendo muy conocido por su cultura y su historia.

Posicionarse para crecer. En 2005 se lanzó una campaña de marketing internacional multidimensional, "Colombia es pasión", con el objetivo de promover la expansión del turismo en el país. El objetivo del movimiento es mejorar la imagen de Colombia en el exterior devolviendo, al mismo tiempo, la moral a los colombianos. La campaña, un esfuerzo de cooperación entre el ministerio del Comercio, Industria y Turismo, y también de instituciones públicas y privadas, invita a representantes de las compañías aéreas, ejecutivos de agencias de turismo, políticos y celebridades, además de figuras internacionales de los medios, a que visiten las atracciones turísticas del país y se informen sobre los recientes avances en las áreas de seguridad, inversión extranjera directa y desarrollo económico. La campaña prosiguió con un nuevo eslogan oficial: "Colombia, el único riesgo es que quiera quedarse". Se trata de un proyecto que ha logrado numerosos éxitos hasta el momento, entre ellos la elección, en 2007, de Cartagena, en el litoral del país, como sede de la convención de la Organización Mundial de Turismo. Además, desde el lanzamiento de la campaña, Colombia ha sido sede de varias ferias y exposiciones comerciales de prestigio.

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La atracción que el país ejerce sobre los potenciales inversores se ha visto más fortalecida aún por las inversiones del gobierno en infraestructura. Durante muchos años, las actividades comerciales en Colombia se vieron obstaculizadas por su red de transporte anticuada (así como las ya mencionadas cuestiones de seguridad). Además de las tres cordilleras que dividen las regiones más pobladas del país, una red precaria de carreteras y de ferrocarril encarece y retrasa el transporte de bienes. El énfasis renovado del gobierno en inversiones en infraestructura no sólo beneficia al turismo sino también alivia el coste del transporte de sectores no relacionados.

Los planes de modernización de siete aeropuertos del país ya están en marcha, inclusive la expansión del Aeropuerto Internacional de Bogotá, que será uno de los mayores y más modernos de América Latina. Desde 2000, los vuelos internacionales a Colombia aumentaron 120%, registrando una media de 5.600  vuelos al mes desde 2008. Roberto Jungito, consejero delegado de la Copa Colombia, describió el aumento del turismo como un círculo virtuoso: la renovación de la imagen del país y las medidas de seguridad aumentaron la demanda de vuelos que, por su parte, aumentaron la oferta, teniendo como resultado precios más competitivos y el aumento del tráfico aéreo. Además, el acuerdo de transporte aéreo Open Skies [cielos abiertos] entre Colombia y EE.UU. aumentó el número de pasajeros y de vuelos de carga aumentando la competencia de precios entre las compañías aéreas.

Se anunciaron recientemente iniciativas cuyo propósito es ofrecer un amplio respaldo a una infraestructura de mayor escala en la industria del turismo. En septiembre de 2010, por ejemplo, el presidente Juan Manuel Santos lanzó un plan de 18.000 millones de pesos (US$66 millones) destinado a proyectos para la construcción y expansión de plataformas de embarque y centros de convención por todo el país. Con la esperanza de estimular las inversiones privadas en el sector hotelero, el gobierno lanzó un programa en 2003 que ofrece exención fiscal de 30 años para todos los proyectos de construcción o de reforma puestos en marcha hasta 2018. En 2006, ya había más de 7.300 habitaciones de hotel y más de 152.000 millones de pesos en inversiones. El gobierno también alcanzó un acuerdo de forma reciente con el sector privado para cambiar la legislación y permitir la formación de Trustes de Inversiones Inmobiliarias (REITs), vehículos de inversión que facilitan el flujo de capital extranjero para el desarrollo y gestión del sector inmobiliario. José Robledo, fundador de Terranum, primer REIT de Colombia, dice que "el proceso regulatorio para el lanzamiento del REIT fue bastante complejo. Pero conseguimos llegar a una estructura muy sólida, porque las autoridades gubernamentales comprendieron las ventajas que ese tipo de vehículo de financiación ofrecía al desarrollo de los mercados de capitales del país. Sea como sea, creo que ellos no sabían a ciencia cierta de qué manera ese tipo de instrumento podría traer beneficios específicos para el turismo y el sector hotelero". Ya se pueden ver esos beneficios hoy en día, ya que el Terranum está construyendo diversos proyectos de hoteles financiados por medio de asociaciones internacionales. Al permitir la formación de los REITs, el gobierno facilitó la financiación y la participación de instituciones externas en el crecimiento del país.

Repercusión sobre la economía. Gracias al apoyo político constante dado a la industria del turismo, además de mejoras en el área de seguridad, el turismo se convirtió en uno de los sectores más importantes de la actividad económica de Colombia. El país recibe miles de millones de dólares en divisas extranjeras gracias al turismo todos los años, lo que le convierte en el tercer sector más importante en ese aspecto de la economía después del petróleo y del carbón. Tal y como dijo el presidente Santos en un anuncio hecho en la Celebración del Día del Turismo 2010 en Bogotá: "La importancia del turismo en la generación de flujo de divisas requiere continuidad de las políticas del gobierno para el crecimiento del sector".

El turismo generó un fuerte crecimiento económico en Colombia lo que, por su parte, está atrayendo un número cada vez mayor de inversores de todo el mundo en otros sectores. Aunque no sea posible cuantificar el efecto de la mejora espectacular de la reputación internacional de Colombia, es difícil refutarla. La inversión externa directa neta alcanzó máximos históricos de forma reciente con medias de cerca de 16.000 billones de pesos (US$9.000 millones), o cerca de 4% del PIB. Las empresas de la industria del turismo y sectores coadyuvantes, como restaurantes y minoristas, tienden a usar mano de obra intensiva. Como consecuencia de eso, la inversión extranjera en el turismo ayudó a reducir la tasa de desempleo del país, que cayó cerca de un 20%, a principio del año 2000, hasta cerca de un 12% en los últimos años. Aunque los ingresos procedentes de las inversiones en turismo sean repatriados, buena parte del dinero se queda en el país debido a la exigencia de que la mayoría de los trabajadores y gerentes sean de origen colombiano.

La creación de empleo es consecuencia, en parte, de los contratos de estabilidad jurídica de Colombia y de las zonas de libre comercio, mecanismos que el gobierno colombiano creó para generar condiciones favorables para los inversores nacionales y extranjeros. Los contratos de estabilidad jurídica son una herramienta excepcional usada para estimular la protección al inversor contra riesgos políticos garantizando que los cambios en la legislación no afecten de forma negativa la rentabilidad de una inversión en particular. Además, en América Latina, Colombia tiene algunas de las zonas de libre comercio más competitivas. Aunque las empresas instaladas en esas áreas estén beneficiadas, por ejemplo, por 15% de impuesto de renta corporativo y cero de impuesto aduanero sobre importaciones, las empresas también deben atender los requisitos de inversión y de creación de empleos.

La reciente mejora del desempeño macroeconómico, de la seguridad interna y de la estabilidad en los negocios en Colombia tendrá como resultado más empleos y oportunidades. La creación de empleo, de modo especial, ha repercutido sobre los destinos más buscados en las vacaciones, como Cartagena, donde hay una gran población afrocolombiana que vive por debajo de la línea de la pobreza. El turismo continuará siendo un factor de reducción del desempleo, según quedó claro en el anuncio del presidente Santos en 2011 de que el gobierno busca crear 250.000 puestos de trabajo en el sector turístico en el transcurso de los próximos cinco años.

El crecimiento del sector de turismo creó nuevas oportunidades de empleo para trabajadores locales e influenció la migración hacia las ciudades de vocación más turística, como Bogotá, Cartagena y Medellín. Lo mismo que ocurrió en otros países en desarrollo, la urbanización tuvo como resultado la creación de nuevos tipos de empleos para individuos que antes estaban fuera de la fuerza de trabajo, como es el caso de las mujeres. El ministro Luis Plata, en una entrevista concedida a la BBC, dijo que "el turismo exige mucho trabajo y no necesariamente la mano de obra más cualificada. Su impacto social es tremendo", dada su eficacia en el combate de la pobreza.

El gobierno, sin embargo, ya identificó la necesidad de programas educativos y sociales para atender al aumento de la demanda de mano de obra, tanto cualificada como no cualificada. En 2006, el ministerio de Educación Nacional financió la Alianza de Caribe y de Colombia, cuyo objetivo es el de mejorar la educación en la región litoral para dar soporte a los cursos de formación en las áreas técnicas y tecnológicas de la mano de obra que será empleada en el turismo y en el ecoturismo. Las instituciones de enseñanza superior de Colombia se asociaron con fundaciones y sindicatos, comunidades locales y con el sector privado para la consecución de objetivos específicos. De entre esos objetivos están el aumento del número de matrículas en 30.000 alumnos, reformulación de los currículos basados en cualificaciones para garantizar la sintonía con las habilidades importantes para el sector de turismo y la mejora de la infraestructura del sistema de enseñanza. En tres años, 1.500 jóvenes adultos recibieron entrenamiento técnico en Cartagena y ahora disponen de las cualificaciones y del conocimiento necesario para trabajar en el sector de turismo. Se espera también que haya 600 profesionales formados al año en el segmento tecnológico. Germán Bula Escobar, ex ministro de Educación Nacional, elogia el éxito de ese tipo de iniciativa. "El gobierno apoya universidades y el sector productivo", dijo. "Esos éxitos nos impulsan a respaldar las alianzas de ese tipo, que beneficiarán tanto a la educación como a las empresas".

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El turismo ha servido de herramienta para el desarrollo sostenible y social de Colombia. El entrenamiento llevó al país a alcanzar niveles de capital humano comparables a los encontrados en otros países desarrollados. Según El Yearbook de la Competitividad Mundial IMD de 2009, las relaciones laborales en Colombia son las mejores en la región, y la cualificación de esa mano de obra es semejante a la de países como Italia y Reino Unido. Esa fuerza, derivada de conexiones entre los sectores privados y públicos, servirá de sólido fundamento para el crecimiento, en la medida en que otras áreas del turismo sean desarrolladas, y continuarán teniendo impactos sociales positivos.

Feedback positivo. Colombia ya figura en el escenario mundial, y está jugando sus cartas. La importancia cada vez mayor del turismo para la economía del país presiona más al gobierno para que prosiga con su estrategia multifacética de apoyo a ese sector en crecimiento. Eso comprende no sólo la adopción de una postura crítica contra la violencia, sino también de continuidad de la política por parte del gobierno de identificación y erradicación del fraude y de la corrupción. Se debe ver con cautela los recientes acontecimientos en México, que aparece en 10º lugar en la lista de los países más visitados y cuyo sector de turismo representa cerca de la décima parte de la economía del país. A diferencia del nuevo crecimiento que está experimentando Colombia, en la medida en que el país sale de una era de violencia, el turismo en México se está viendo amenazado por una reanudación reciente del crimen organizado vinculado a las drogas. Las empresas locales han recurrido a la reducción de precios para estimular la demanda, que aún no ha vuelto a los niveles de 2008. La industria de turismo colombiana es menos madura y representa sólo un cuarto del tamaño de la mexicana. Eso significa que sería menos resistente a posibles equívocos del gobierno en lo que se refiere al mantenimiento de la seguridad y de la estabilidad.

Será imprescindible que se tomen decisiones económicas saludables. Hasta el momento, el gobierno colombiano ha facilitado políticas que lleven al rápido crecimiento del turismo. Pero los incentivos fiscales y de inversiones acabarán expirando. Eso significa que la industria debe volverse menos dependiente de medidas semejantes para atraer inversiones a largo plazo.

Aunque los avances hechos por Colombia en la rehabilitación de su reputación sean impresionantes, la imagen del país continúa arruinada por su historia de violencia, uno de los mayores impedimentos para su crecimiento. Catalina Crane, asesora del presidente colombiano para asuntos públicos y privados, reconoce la importancia de la seguridad para el futuro del turismo en el país al declarar que "necesitamos promover el sector de turismo y, en ese sentido, la seguridad continúa siendo el factor más importante".