Reuters. La campaña de Argentina por concretar un canje de deuda para regularizar su situación con el mercado global de crédito enfrentará este jueves un nuevo obstáculo, cuando un juez federal de Estados Unidos considere disponer una orden temporal para frenar la operación.

El juez Thomas Griesa de Nueva York ordenó el miércoles que los abogados argentinos se presenten en la corte para responder a preguntas relacionadas con el plan del Gobierno de realizar una reestructuración por unos US$20.000 millones en deuda impaga, remanentes de la cesación de pagos en la crisis política y económica argentina entre 2001 y 2002.

Algunos querellantes, principalmente inversores individuales que presentaron demandas conjuntas, solicitaron a Griesa que frene temporalmente el canje hasta que la corte "determine la equidad de la propuesta" y si están recibiendo suficiente información como para poder tomar una decisión sobre si aceptar o no la operación.

Un potencial fallo este jueves llegaría en un momento crítico para Argentina, que está a punto de lanzar el canje que le permitirá regresar al mercado global de crédito voluntario y así recuperar el acceso a fondos para cumplir con sus obligaciones de deuda.

El abogado de los querellantes, Guillermo Gleizer, dijo a Reuters que las demandas conjuntas presentadas en la corte estadounidense, que representan a decenas de miles de tenedores de bonos individuales, representan aproximadamente US$2.200 millones en bonos argentinos.

Argentina presentó los documentos para la oferta de canje ante el ente regulador bursátil de Estados Unidos, SEC, en marzo. También presentó la documentación en Italia, Japón y Luxemburgo.

El miércoles, una fuente dijo a Reuters que el ente regulador de Italia, Consob, probablemente dará luz verde la próxima semana para realizar el canje. En Italia hay unos 185.000 inversores minoristas que tienen en sus manos bonos por unos US$6.000 millones de deuda impaga.

Argentina necesita asegurarse la aprobación de las entidades regulatorias antes de lanzar la operación, lo que ayudaría a neutralizar las presentaciones judiciales de los tenedores de bonos que no aceptaron el canje en 2005.

Los inversores recién van a conocer los detalles del canje, especialmente cuánto van a poder cobrar de los intereses caídos, luego de la aprobación de los reguladores.

Paralelamente al canje, Argentina planea emitir un bono global a siete años para captar US$1.000 millones, con un cupón de 8,75%.

Este año, el país debe enfrentar compromisos de deuda por US$15.000 millones, y según algunos analistas privados, no cuenta con recursos suficientes para cumplir con esas obligaciones.