Nueva York. El derrame de petróleo en el Golfo de México ha creado una "crisis financiera, legal, regulatoria y ambiental sin precedentes" para las compañías que operan en el área, y podría tener un impacto mucho mayor en el sector petrolero, señaló Moody's Investors Service.

Podrían pasar hasta dos años antes de que los productores, operadores de plataformas y empresas de servicios en el golfo de aguas profundas puedan reanudar las actividades a los niveles anteriores al derrame, dijo el director gerente de firma, Steven Wood.

El gobierno estadounidense emitió una moratoria a la perforación en aguas profundas en el golfo que se mantendrá vigente por lo menos hasta noviembre, "lo que genera incertidumbres que podrían durar mucho después de esa fecha para las empresas de producción, perforación y de servicios que operan en la región", afirma Wood.

Moody's indicó que las consecuencias del accidente podrían llevar al Congreso a levantar o retirar los límites a la responsabilidad para los productores de aguas profundas, lo que podría llevar a algunas compañías en el golfo a reevaluar si operan en la zona. La nueva política que emerge tras el desastre también podría "desacelerar de manera importante" el proceso y los costos de obtención de permisos, lo que podría significar un riesgo para los productores más pequeños, según la firma.