La FAO ha sido encargada de implementar el Año Internacional de los Suelos 2015 (AIS) en el marco de la Alianza Mundial por el Suelo y en colaboración con los gobiernos y la Secretaría de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertización (Unccd).

Según la entidad, los suelos saludables están en la base de la agricultura, la producción de alimentos y la lucha contra el hambre, y también juegan un rol como reservorios de la biodiversidad.

Además, forman parte del ciclo de carbono, por lo que su cuidado es necesario si se quiere mitigar el cambio climático.“Es esencial mantener un cuidadoso balance entre la necesidad de preservar nuestros recursos naturales y expandir nuestra producción de alimentos.

El Año de los Suelos justamente busca generar esta conciencia”, dijo Eve Crowley, representante regional adjunta de la FAO. A pesar de su gran importancia, la salud de los suelos enfrenta constantes y crecientes desafíos.

El 33% de las tierras del planeta están degradadas, sea por razones físicas, químicas o biológicas, lo que se evidencia en una reducción de la cobertura vegetal, la disminución de la fertilidad, la contaminación del suelo y del agua y, debido a ello, el empobrecimiento de las cosechas.El 14% de la degradación mundial tiene lugar en América Latina y el Caribe.

Esta situación es más grave en Mesoamérica, donde afecta al 26% de la tierra, mientras que afecta al 14% de las tierras de América del Sur.Cuatro países de la región tienen más del 40% de sus tierras degradadas y en 14 países la degradación afecta entre 20% y 40% del territorial nacional, señaló el organismo.

Desde 1961 al 2011, la superficie agrícola en América Latina y el Caribe aumentó de 561 a 741 millones de hectáreas, con la mayor expansión en América del Sur, donde creció de 441 a 607 millones de hectáreas.Cerca del 47% de las tierras cultivables de la región latinoamericana y el Caribe se encuentran cubiertas por bosques.