En los últimos cinco años el sector ha dado un salto gigantesco y ha pasado de una ganadería tradicional a una  empresarial, con inversiones nacionales y extranjeras, asegura el doctor Marcos Medina.    
    
Los medianos y grandes productores de la ganadería empresarial son aproximadamente 20.000. Son quienes están invirtiendo fuertemente en el sector. Mientras que la ganadería familiar y tradicional está representada aproximadamente por unas 110.000 personas que cuentan cada una con 25 cabezas de ganado. “Hoy un ternero vale más que un sueldo mínimo (entre G. 1.800.000 y G. 2.000.000) de modo que esa familia vende ese ternero y tiene ingresos para sus gastos de salud, educación o cualquier otra inversión.    

Agrega que “desde la ARP están haciendo un trabajo muy fuerte para que estos pequeños productores aumenten su eficiencia, para que en vez de producir cuatro o cinco terneros produzcan siete u ocho terneros al año. Lo interesante es que la ganadería no es excluyente como muchos piensan. Cada vez tenemos más gente que se dedica y para muchos es como un seguro social”.    

Hasta ahora –sigue– muchos creen que la ganadería se maneja en forma rudimentaria, pero tal vez sea porque no hemos podido difundir el nivel de tecnología que estamos usando en el país. Utilizamos ADN para determinar si un ternero es cría de una vaca y también en casos de abigeato, hacemos transferencia de embriones, y fertilización in vitro. “Paraguay es uno de los países que utiliza en mayor porcentaje la inseminación artificial. Hay muchísimas cosas en las que estamos invirtiendo fuertemente”.    

La ganadería incorpora al 18% de la población económicamente activa y emplea a muchísima gente que por ser analfabeta no tendría oportunidad de trabajar en otros sectores. Los ganaderos sostienen que el sector aporta el 14% del PIB, mientras que estimaciones muy técnicas como las del BCP señalan que solo aporta el 5%. Esto es porque solo se tiene en cuenta los animales, pero sin ganado no habría camiones ni frigoríficos y una inmensa cadena que genera mucho valor agregado en el país.    
   
Se suele escuchar que hay que darle valor agregado a la carne: “Tal vez no sabemos difundir que la carne fresca tiene mucho más valor agregado que una carne enlatada. Cuesta mucho más que la  carne procesada porque hay todo un proceso industrial, una maduración, una serie de pasos a seguir. Por otra parte, se industrializa el 99% del animal y no solo carne. Por ejemplo, se produce biodiésel, cosméticos, jabón; de la cerdas de la vaca se hacen cepillos muy cotizados, las vísceras se usan para hacer hilos de sutura en medicina. Si bien las industrias dan mucha mano de obra, las subindustrias dan más mano de obra aún”.

“De la ganadería paraguaya resaltamos su autogestión. El sector ganadero aprendió que no puede esperar que el gobierno sea el que tome las decisiones para salir adelante. Si bien, forzados por una situación sanitaria como era la fiebre aftosa, no podíamos dejar solo a cargo del gobierno la erradicación de la enfermedad porque no íbamos a ningún lado”. Marcos Medina, Asociación Rural del Paraguay.

Hay 19 razas. En Paraguay están registradas 19 razas. “Hemos desarrollado el tipo animal que está adaptado a las condiciones de producción del país. No se trata de traer una raza como se hizo en otro momento porque somos un país subtropical y el animal debe adaptarse. Las principales razas que se crían son aquellas que tienen un poco de Cebú, Brangus, Bradford, Brahman y Nelore. Son el 80% del hato ganadero, constituido por 13 millones de cabezas de ganado. Luego tenemos el ganado criollo al que le damos mucho valor porque tiene 500 años de genética adaptada”.    

“De la ganadería paraguaya resaltamos su autogestión. El sector ganadero aprendió que no puede esperar que el gobierno sea el que tome las decisiones para salir adelante. Si bien, forzados por una situación sanitaria como era la fiebre aftosa, no podíamos dejar solo a cargo del gobierno la erradicación de la enfermedad porque no íbamos a ningún lado”.    

Medina destaca la alianza publico privada en el combate a la fiebre aftosa. “Empezó en el 2003 y para el en el 2010 nuestro modelo de trabajo sanitario fue declarado de interés mundial por la Organización Mundial de la Salud Animal y fue declarado un modelo a seguir por otros países del mundo. Países como Japón y Corea nos piden asistencia técnica y a nivel regional, Bolivia y Ecuador, entre otros países. Estamos exportando recursos humanos y conocimientos gracias a este trabajo”.    

Ahora estamos haciendo un laboratorio de bioseguridad que es el más avanzado de Latinoamérica y todo esto no sale del Estado, es del sector privado. Lo mismo, el sistema de trazabilidad se ha hecho con aporte del sector privado.    

Crecimiento sustentable.  Respecto al tema ambiental en donde se hacen frecuentes cuestionamientos por transformación de bosques en campos para pastura. El Dr. Medina asegura que la ganadería es natural y ecológica.

“Trabajamos con expertos y estamos demostrando que al haber pasto y agua hay mucho más vida al menos en el Chaco. Hoy tenemos producción ganadera y vida silvestre y existen leyes que protegen el 50% de las tierras para la fauna silvestre. Así tenemos en manos del sector privado 14 millones de hectáreas protegidas en el Chaco que representan la superficie de Bélgica, Holanda, Dinamarca y Suiza. Se pide dejar de transformar bosques en pasturas, pero ¿cuál es el costo para el país? ¿Qué opciones tiene de desarrollarse económicamente, si no es a través de la agricultura y la ganadería?    
    
Medina sostiene que la única opción que tiene el Chaco es la ganadería y lo demuestran los menonitas que tienen un ingreso per cápita superior al de Suiza, en medio del infierno verde. Pero hasta hoy no hemos encontrado gobierno que tenga la visión de invertir en el Chaco porque el día que tenga la infraestructura será el pulmón de nuestra economía.    
    
En la Región Oriental la frontera de desarrollo ya está dada, no así en el Chaco, donde la ganadería puede seguir creciendo. El objetivo es llegar a 20 millones de cabezas de ganado en un periodo de 10 años, lo que implica una transformación de 2 millones de hectáreas e intensificar la existente.    

Hay herramientas, tecnología, conocimientos, valiosos recursos humanos y condiciones para el crecimiento sustentable, lo cual da esperanzas de que más beneficios para el país lleguen de la mano de la ganadería.