Cancún, Qroo. Para un estadounidense, adquirir una vivienda vacacional en México le resulta prácticamente 50% más barato que comprarla en Miami o algún otro punto de Florida.

Así lo reveló la firma Softec en el estudio denominado “Perspectivas del Sector Inmobiliario Turístico”, en el cual establece que, a precios del 2014, en Miami el costo por metro cuadrado de una vivienda vacacional es de poco menos de US$5.000, mientras que una propiedad similar en Cancún tiene un precio cercano a US$2.600 y en Puerto Vallarta es de casi US$2.700 por metro.

Se trata de condiciones de mercado que, según el estudio, se han mantenido prácticamente desde el 2008, en que los precios no han variado significativamente, al tiempo que sí se ha incrementado el mercado potencial de compradores con perfiles económicos que les permitirían adquirir una vivienda residencial en alguno de los destinos turísticos del país.

A esto se suma el hecho de que extranjeros ya pueden adquirir inmuebles en playas y litorales mexicanos, después de que los legisladores aprobadoran reformas al Artículo 27 constitucional.

“Las propiedades vacacionales en México están definitivamente en ¡Buy!”, destacó la consultoría en su documento.
Nicho potencial

Según Softec, en Estados Unidos los niveles de adquisición de vivienda vacacional prácticamente se encuentran similares a los observados previo a la crisis del 2009, con más de 1 millón 100.000 unidades vendidas en el 2013. Ante ese potencial recomienda que el mercado inmobiliario en destinos como Cancún ataque ese nicho.

La consultora anticipa que los nuevos productos inmobiliarios serán híbridos, combinando alojamiento y propiedad definitiva del inmueble, es decir, tiempos compartidos, hoteles boutique con rentas obligatorias de más de nueve meses al año o condominios en renta con pago de dividendos a los propietarios.
De spring breaker a consumidor de alto perfil

Según el estudio, el perfil de un turista estadounidense que visita Cancún evoluciona en términos económicos.

Si un spring breaker que a sus 20 años visitó Cancún representaba un valor como turista de apenas US$1.000 por visita, ese mismo turista tiene una amplia probabilidad de regresar 10 años después ya casado y con hijos, incrementando su valor en términos de derrama económica a casi US$20.000 por estancia.

Tras conocer las ofertas inmobiliarias del destino, y estando ya en posibilidad económica de adquirir una vivienda vacacional, ese mismo turista puede permitirse desde la renta de una propiedad hasta la adquisición total de ésta, sobre todo en segmentos de más de 60 años de edad en etapa de jubilación.

Sector millonario. Según el estudio de la empresa inmobiliaria, alrededor de 10 millones de hogares en la Unión Americana están en posibilidades de adquirir un patrimonio residencial, al reportar ingresos superiores de US$100.000 y consumos anuales de más de US$82.000, en promedio.

Se trata de un segmento que se caracteriza por ser altamente educado y tener participación social y comunitaria: “No planean jubilarse en el sentido de irse a morir a algún lugar”; tienen acceso a instrumentos financieros; 60% tiene problemas médicos o psiquiátricos y 46% es solo (viudos o divorciados), es decir, busca algún tipo de interacción social.

Oportunidad de oro. Ante estas condiciones de mercado que se registran, la consultoría establece que México y sus destinos vacacionales tienen una gran oportunidad de captar inversión turística inmobiliaria y el reto es crear productos en temas tan variados como turismo médico, participación empresarial y vivienda residencial que puedan capitalizar ese enorme mercado.
Actualizarán padrón inmobiliario de la costa bajacaliforniana

Tijuana, BC. La Secretaría de Turismo en Baja California (Secture) encabeza un estudio de mercado con el que se dará a conocer la oferta y demanda del sector inmobiliario turístico del corredor costero Tijuana-Rosarito-Ensenada.

“Esta herramienta nos servirá, primeramente, para saber dónde estamos parados. Desde la caída del mercado inmobiliario no se ha hecho un estudio como éste, hay mucha información que requiere de actualizaciones y precisamente eso es lo que conseguiremos con este trabajo”, expuso Óscar Escobedo Carignan, titular de la dependencia.

El funcionario mencionó que los componentes turísticos que están sujetos a este análisis son condominios, hoteles de tres estrellas o más, segundas casas, campos de golf, marinas turísticas y lotes inmobiliarios.

Indicó que el estudio incluirá indicadores comerciales como precios de renta-venta, ocupación, velocidades de absorción, tarifas promedio diarias en el caso de hoteles, licencias y permisos de desarrollo, entre otras variables.

“Una vez teniendo toda esta información y variables determinadas, nos permitirá definir estrategias de desarrollo turístico no sólo para el 2015, sino a mediano y largo plazo, y será de utilidad tanto para entidades gubernamentales como para el sector privado”, afirmó.

Stock. De acuerdo al último inventario que se tiene del corredor costero, al menos 1.000 unidades habitacionales están listas para su venta, con un valor comercial de US$250 millones.

Asimismo, estimó que alrededor de 1.500 unidades en obra gris existen actualmente, las cuales, una vez concluidas, pueden representar ventas con valor de hasta US$400 millones.

El valor unitario promedio de las propiedades en la zona costa oscila en US$240.000, lo que podría representar un valor de entre 30 y hasta 50% menor que en EE.UU., de ahí que el mercado potencial californiano es importante.

“Estos datos son los que vamos a actualizar, pues en los últimos meses se han registrado varios movimientos en el mercado y buscamos con esto sentar las bases para consolidar la reactivación del sector inmobiliario turístico de la zona costa del Pacífico”, expresó el secretario de Turismo.

El origen de los clientes del sector inmobiliario en el corredor proviene en 28% de Los Angeles; 27%, de San Diego; 24%, de Baja California; 5%, de San Francisco, California; 3%, de Nevada; y 3% de Arizona.

Mientras que entre los principales motivos de compra están: segundo hogar o vacaciones en 33%; 31%, para residencia permanente; 21%, residencia de retiro, y 15%, como inversión.