Santiago. El informe ‘Diagnóstico Copenhague’ del Centro de Estudios sobre Cambio Climático de la Universidad de New South Wales de Australia, advirtió en marzo que desde mediados de la década de los 90 existe abundante evidencia de un aceleramiento del derretimiento de los glaciares y capas de hielo. SIn embargo, pese a que los efectos son evidentes, no se sabe con exactitud qué está ocurriendo en los Himalayas y en parte de los Andes.

Para enfrentar el problema, en febrero el primer ministro indio Manmohan Singh anunció que su gobierno establecería un Instituto Nacional de Glaciología Himalaya. Sin embargo, pese a que se han tomado medidas en algunos países, los experto aseguran que hay demasiados vacíos en relación con este tema.

A más de 16.000 kilómetros de distancia de los Himalaya, en la cordillera de Los Andes, en Chile, un equipo liderado por el geólogo Cedomir Marangunic, experto en glaciología y fundador de Geoestudios, busca hacer frente al retroceso de los glaciares creando precisamente nuevos glaciares: “lo que pretendemos es generar un nuevo glaciar; 100% de seguridad nunca existe en nada en la vida, pero estamos bastantes seguros de que lo vamos a lograr”, recalca en entrevista con AméricaEconomía.com.

Marangunic detalla que la parte técnica de la tarea ya está realizada, que durante este año realizarán los últimos estudios, y que el próximo verano será decisivo, la prueba de fuego, ya que prevén iniciar ahí las obras.

- ¿Observan un grado de compromiso con este tipo de proyectos? ¿Existe al menos mayor conciencia al respecto?

- Ahora último con el tema del cambio climático ha tomado un poco más de relevancia, ya que se han acordado que los glaciares son un importante recurso hídrico. Pero la gente que trabajamos en esto sabemos que es algo que ocurre hace millones de años. Antes no había mucho interés al respecto, salvo que algún proyecto minero interfiriera con algún tema de glaciares. Ahora sí llama la atención, entonces, las autoridades se han preocupado de exigir estudios a todos los proyectos de alta montaña.

- ¿Pero los estudios siguen siendo acotados a proyectos específicos y no a temas macro, como la relación con el cambio climático?

- Es cierto, no hay un proyecto de largo aliento. Nosotros como Geoestudios no tenemos fondos para realizar estos estudios. Lo que nosotros realizamos son análisis que nos encargan los clientes. Ahora, hemos podido desarrollar esta iniciativa de control de glaciares, porque estamos trabajando con la División Andina (de Codelco, la cuprífera estatal chilena).

- En términos concretos, ¿cuáles serán los efectos de la disminución, y posteriormente, de la extinción de los glaciares?

- Cuando los glaciares retroceden, y ya que son una fuente de recursos hídricos, hay una cantidad de agua que escurre hacia los ríos y que proviene de la masa que se redujo. Donde los recursos hídricos son escasos, como en la zona norte de nuestro país, este aporte es fundamental. Sin embargo, en la medida en que se extingan más rápido los glaciares, va a haber menos recursos hídricos disponibles y la situación será crítica.

- Entonces, considerando que hoy el derretimiento está siendo un aporte, por ejemplo, en esos caudales de la zona norte. ¿Qué debiese ser lo correcto que no se derritieran o que el derretimiento fuese más lento?

- Lo ideal es que no hubiera retroceso, derretimiento siempre va a haber, eso es como un ciclo. Lo importante es que no haya retroceso, cuando digo retroceso hablo de una pérdida de masa grande.

Ahora, este retroceso está en su mayor parte regulado por mecanismos que no tenemos la capacidad de controlar, y que básicamente tiene que ver con ciclos climáticos. No obstante, podemos controlar una parte de la disminución que tiene que ver con el cambio climático, inducido por la actividad humana. Aunque lo que vamos a conseguir siempre es una reducción de la velocidad.

- En ese sentido, ¿en qué aspecto están trabajando ustedes?

- Nosotros estamos trabajando en manejo de glaciares, lo que implica varias cosas. Por una parte, debemos aprovechar los recursos hídricos de los glaciares cuando se necesitan, porque claro, ahora es como ‘no los toquemos’, pero cuando el día de mañana no haya agua en los ríos, y haya un glaciar ahí arriba, a mí no me cabe duda que va a haber un intento por derretir los glaciares, y aprovechar el agua que existe.

- Entonces, ¿cómo combinar la protección con el uso?

- Debemos desarrollar una tecnología para poder aprovechar los recursos hídricos de los glaciares cuando sea necesario, y poder también rellenar o reponer ese recurso hídrico que estamos usando en tiempos en que no es necesario. Eso es parte del manejo de glaciares.

Nuevos glaciares

- ¿Es allí donde se inicia la tarea de crear nuevos glaciares?

- Esa es la iniciativa más interesante y a la vez más dificultosa, generar un nuevo glaciar donde no existe. El próximo verano vamos a cumplir con las obras para que se produzca.

- ¿Y cómo se logra crear un nuevo glaciar?

- Básicamente, a través de la acumulación, en un sólo lugar, de nieve proveniente de sendas de avalancha, que en vez de que se desparramen en un valle, coinciden en depositarse en un mismo lugar, con lo que se obtiene un espesor bueno para que pueda subsistir de un año a otro.

- ¿Cómo se consigue eso?

- Las avalanchas ocurren en una zona alta de la montaña, corren hacia diferentes quebradas por las laderas de los cerros, y finalmente terminan depositándose en zonas de muy baja pendiente. Hoy en día uno puede pronosticar cómo, cuándo y por dónde corren las avalanchas. Con este conocimiento podemos hacer que en algunos lugares, donde confluyen varias sendas de avalanchas, algunas obras logren desviar algunas sendas. De esa manera logramos que varios depósitos de avalanchas coincidan en un mismo lugar. Eso es lo que se necesita para crear un glaciar, que cada año subsista nieve, hasta lograr un espesor.

- ¿Para ello es necesario producir estas avalanchas?

- También se podrían generar, pero eso es más costoso. Lo que nosotros pretendemos es que haya una obra que se construya una vez, y después nos olvidamos del tema. Sin más acción y sin más obras, y que se vaya produciendo de manera natural y autosustentable.

- ¿Cuál es la inversión que tiene el desarrollo de este proyecto?

- Las obras para ello tienen un costo del orden de US$1 a US$2 millones, por una sola vez. El costo final dependerá de las topografías. Hay que llegar a la alta montaña, abrir accesos, trabajar durante el verano y llevar maquinaria. Detrás de todo eso hay un desarrollo tecnológico y estudios que hay que realizar también, aunque no estoy incluyendo ese costo, que es menor que las obras.

Protegiendo glaciares

- A nivel general, ¿qué se está haciendo para desarrollar una política de protección de estos recursos?

- En distintas partes del mundo se han hecho cosas. Por ejemplo, en Groenlandia y en distintas partes de Europa se ha intentado cubrir los glaciares con capas plásticas altamente reflectantes de la radiación solar, con lo que redujo la tasa de derretimiento, aunque son altamente costosas e impracticables. En otras partes, se bombardean las nubes para obtener mayores precipitaciones, básicamente para apoyar centros de esquí y eso se puede extrapolar a los glaciares y tener una mayor alimentación, aunque también es caro.

- ¿Se puede combinar obtener tecnología pero de bajo costo?

- Hay un intento de proteger de alguna manera los glaciares, el problema es que hasta ahora no hay ninguna idea que sea de bajo costo, menos aún que sea autosustentable, porque cubrir un glaciar con una sábana plástica que hay que renovar todos los años, significa una emisión horrible de contaminantes.

Lo que nosotros hemos hecho para proteger los glaciares, es cubrir la parte más afectada por la ablación del verano con una carpeta de fragmentos rocosos que uno encuentra en las cercanías, con lo que logramos una cubierta que reduce su tasa de ablación en cerca de una décima de lo habitual.

- Entonces, ¿qué es lo queda?

- No me cabe duda que a medida que aparezcan otras ideas, se podrá ir fortaleciendo el tema del manejo de los glaciares e ir perfeccionando las iniciativas, algunas más convenientes que otras. Al menos nosotros hemos desarrollado una tecnología para proteger los glaciares que requiere de una sola aplicación. Dependiendo del glaciar y de sus características, puede durar 30, 40 ó 50 años, y con eso reducir el avance negativo.