Los litigios judiciales y la profunda reestructuración que afronta el Deutsche Bank, el mayor grupo bancario de Alemania, le condujeron a firmar en 2016 su segundo año consecutivo de pérdidas, informó este este jueves,(2.02.2017) la entidad.

Las pérdidas del banco ascendieron el pasado ejercicio a los 1.400 millones de euros (US$1.500 millones), cifra que, no obstante, mejora el revés sufrido en 2015, cuando el Deustche Bank registró sus peores resultados históricos al firmar pérdidas por valor de 6.800 millones de euros.

Las mermas registradas en 2016 son, sin embargo, superiores a lo que habían pronosticado los analistas. 

Confianza a pesar de resultados negativos. El presidente de la entidad, John Cryan, se mostró confiado a pesar de los resultados negativos. "En un año especialmente complicado hemos demostrado lo resistentes que somos", señaló el directivo.  

Así, los beneficios del Deutsche Bank ascendieron en 2016 a los 30.000 millones de euros, cifra que se sitúa un diez por ciento por debajo de los niveless registrados un año antes. Incertidumbre en los mercados

"Hemos cerrado el 2016 con una posición fuerte tanto en capital como en liquidez y tras un comienzo de año prometedor, miramos hacia el futuro con optimismo", agregó. 

En enero, las diversas ramas de negocio del Deutsche Bank mostraron un buen comportamiento, según indicó la entidad. El pasado año, sin embargo, al igual que otros bancos de la competencia, el grupo alemán se  enfrentó con una situación adversa debido al bajo nivel de los tipos de interés, que proporcionaron menores rendimientos al negocio bancario.

Así, los beneficios del Deutsche Bank ascendieron en 2016 a los 30.000 millones de euros, cifra que se sitúa un diez por ciento por debajo de los niveless registrados un año antes.
Incertidumbre en los mercados

Los resultados se derivaron en buena medida de la situación de incertidumbre que se vivió en los mercados en el mes de octubre, cuando en vísperas de que el Departamento de Justicia de Estados
Unidos anunciase una multa millonaria para la entidad, las acciones de la compañía sufrieron una caída histórica en bolsa. 

En ese momento, se llegó incluso a especular con un rescate bancario por parte del Gobierno alemán, extremo que después fue desmentido tanto por el Ejecutivo de Angela Merkel como por el propio presidente del banco.

Una vez solventados los vaivenes en el parqué, el Deutsche Bank se presenta con un nivel de capitalización mayor de lo esperado. A finales de año, su ratio de core capital, es decir, las reservas con las que cuenta la entidad para afrontar posibles crisis, se situaban en el 11,9 por ciento, frente al 11,1 que registraban a finales del tercer trimestre.