Asunción. Las negociaciones entre Paraguay y una unidad de la minera Rio Tinto para instalar una fábrica de aluminio en el país avanzan lentamente, en medio de divergencias sobre la tarifa de la energía eléctrica que el Estado fijará a la multinacional.

Rio Tinto Alcan (RTA) planea invertir entre US$3.500 y US$4.000 millones en la fábrica que comenzaría a construir en el 2014 para estar operativa dos años después, en lo que sería la mayor inversión privada en la historia del país sudamericano.

La planta tendrá capacidad para producir 674.000 toneladas de aluminio al año, según declararon meses atrás los responsables del proyecto, pero de acuerdo a analistas necesitará casi la mitad de la energía que actualmente consume todo el país.

Representantes de la firma se encuentran negociando con el gobierno las condiciones para desarrollar el proyecto y la tarifa de la energía que se fijará acaparó titulares los últimos días, luego de que saliera a luz un estudio de una consultora contratada en el marco de las conversaciones.

La consultora sugirió que la estatal Administración Nacional de Electricidad (ANDE) cobre entre US$35 y US$38 por megavatio/hora a la firma, una cifra que crispó los nervios a algunos especialistas del gobierno que sostienen que es muy baja y que significará un subsidio de decenas de millones de dólares anuales.

El coordinador de la Comisión de Entes Binacionales Hidroeléctricos, Ricardo Canese, dijo que Paraguay no puede cobrar menos de US$60 por megavatio/hora porque RTA, por su proceso industrial, necesita energía garantizada.

Canese, considerado el principal asesor en temas energéticos del presidente Fernando Lugo, pertenece a un partido de izquierda de la coalición de gobierno y el empresariado local lo acusó de llevar el asunto a un terreno político.

"Este gobierno, en lo poco bueno que encaró, ahora está dando marcha atrás. Canese está jugando con el concepto de energía firme. Y ese es un concepto abstracto, relativo", dijo a periodistas el vicepresidente de la Unión Industrial Paraguaya, Eduardo Felippo.

Pero Canese dijo que la energía garantizada o contínua se calcula con parámetros suficientes de seguridad que deben tener en cuenta, por ejemplo, que en los meses de menor caudal del Río Paraná la ANDE tendrá que contratar más potencia.

"Es falso que por problemas ideológicos esté en contra de Rio Tinto Alcan (...) la cuestión es entre los que quieren subsidiarle con fondos públicos y los que pensamos que no es prudente regalar dinero del pueblo a una transnacional que de por sí tiene muchos recursos", señaló.

Retrasos. En abril, RTA dijo que esperaba cerrar las conversaciones a finales del 2011 pero el director del proyecto, Juan Pazos, dijo a Reuters que "el objetivo actual es llegar a un acuerdo con el gobierno del Paraguay en la mitad del próximo año".

Agregó que las fechas de inicio de la construcción de la planta y culminación de las obras, "solo pueden ser confirmadas cuando se llegue a un acuerdo" y que aún no se ha definido el lugar donde estará instalada la planta, que permitirá la llegada de una treintena de empresas multinacionales.

Pazos dijo que no tenía comentarios sobre las discrepancias en torno a la tarifa de energía.

"A mí me gustaría que Paraguay tomara una decisión estratégica y no política, para el país. Esto implica tener una visión de largo plazo", señaló en recientes declaraciones al diario Ultima Hora.

La Mesa de Energía del Poder Ejecutivo convocó una audiencia pública para el 19 de diciembre, que prevé la instalación de cuatro mesas de debate para discutir la iniciativa. Sectores afines al proyecto de RTA dijeron a medios locales que la audiencia apuntaba a trabar la inversión.

Rio Tinto Alcan dijo que no tenía objeciones respecto a la convocatoria aunque consideró que debería hacerse cuando existan más datos sobre la ubicación de la planta y las comunidades impactadas por el proyecto.