Un verdadero calvario están viviendo los constructores privados debido a la escasez de cabilla.

A esta redacción ha llegado la queja de algunos que ejecutan obras en el estado Carabobo, y la realidad es que la situación no es ajena al resto del país.

"Hay mucha especulación. Y si bien el precio regulado es de 1,80 bolívares el kilo, más flete, le pagamos a los revendedores hasta cuatro veces su valor", comentó un promotor que desarrolla obras en el Distrito Capital y estado Miranda, que no quiso revelar su identidad.

El tema es que este insumo básico en la industria de la construcción, está siendo utilizado -según el denunciante- para hacer negocios y no llega a las obras.

El problema no es nuevo, pues consultados aseguran que desde finales de 2010 vienen haciendo milagros para conseguir el producto.

Según Antonio José Bejarano, presidente de la Cámara Venezolana de la Construcción capítulo Carabobo, la situación "es sumamente grave, cada vez peor, viene de años. Cada vez la cabilla escasea más".

Asegura que el asunto está llegando a los extremos, pues a veces consiguen el producto una vez al mes, pero entre 10 y 15% de la cantidad que necesitan y con sobreprecio.

Tres y cuatro veces por encima de su valor tienen que pagar los constructores por la cabilla, lo que -según Bejarano- encarece los costos, ocasiona retrasos en las obras, genera ocio en el personal, lo cual -dijo- es sumamente costoso para el promotor.

Si bien la situación no es generalizada, constructores de la entidad carabobeña que se comunicaron con este diario, dijeron estar dispuestos a paralizar las obras.

Un representante del área relató que el hecho de que el año pasado se apagaran los hornos de la siderúrgica, a raíz de la crisis eléctrica, complicó el panorama.

Algunas salidas. Ante la especulación desatada con el tema de la cabilla, constructores sugieren sincerar el precio del producto y facilitar la importación.

A pesar de que el Gobierno ha anunciado acciones para destrabar la distribución de cabilla y cemento, tras el descubrimiento de mafias comercializadoras, quienes trabajan en la industria aún no ven resultados. Aseguran que, incluso, obras relacionadas con la Misión Vivienda se están quedando paradas por falta del insumo.