El director nacional de Energía de Uruguay, Ramón Méndez, defendió el proceso de adjudicación de la planta regasificadora. Negó que la oposición fuera excluida del proceso y cuestionó el accionar de los miembros del Partido Nacional en UTE y ANCAP. Está convencido de que Argentina será un cliente firme para la importación de gas y aseguró que se reducirán los costos de la generación eléctrica. Lo que sigue es un resumen de la entrevista que Méndez concedió a El Observador.

-La política energética fue uno de los puntos donde el gobierno logró rápidamente un acuerdo multipartidario cuando inició su gestión. Sin embargo, la adjudicación de la planta regasificadora no se votó por consenso. La oposición acusó al gobierno de esconder información y no acompañó la iniciativa. ¿Por qué aconteció esto?

-La oposición está directamente representada en los organismos que toman las decisiones ejecutivas que son los directorios de UTE, ANCAP y Gas Sayago. El directorio de Gas Sayago se conformó con dos directores del gobierno y dos de la oposición –José Garchitorena (colorado) y Carlos Camy (blanco)–. ¿Qué fue lo que sucedió? En los últimos 15 días desde que se abrieron las ofertas, se da una discusión más técnica donde participan funcionarios de seis organismos distintos, coordinados por la gerenta general de Gas Sayago (Martha Jara) y el aporte de tres expertos extranjeros. Que esta negociación iba a estar a cargo de estos equipos técnicos también fue decidida por el directorio de Gas Sayago, donde está representada la oposición. Incluso, los técnicos que participaron firmaron un compromiso de que no divulgarían la información. Es probable que el Partido Nacional pueda tener falta de información porque de las veinte y pico de reuniones que tuvo el directorio de Gas Sayago, por alguna razón que habría que preguntarle a él, el director Camy concurrió a muy pocas sesiones del directorio.

-Pero, ¿se ocultó información?

-Por ser una negociación profesional, en la última semana que se negoció con GDF Suez, nosotros no sabíamos lo que estaba pasando, pero sí sabíamos cuáles eran los beneficios potenciales. Lo que estábamos en conocimiento era que con un precio del gas de entre US$13 y US$16 por millón de BTU, el proyecto era conveniente. Por lo tanto, solamente restaba la propuesta económica de la empresa que estaba encabezando el proceso de selección. Eso se recibió el lunes (13) de noche por parte de la gerencia de Gas Sayago. El martes de mañana el directorio de Gas Sayago toma contacto con la información del costo y ese mismo día a mediodía se le comunicó a la oposición. El equipo técnico que analizó las ofertas, que incluso logró una rebaja del 10% en la propuesta ganadora, trabajó con mucho profesionalismo. Por eso encontrábamos razonable que el proyecto se aprobara en pocos días. Lamentablemente antes de llegar a esto, el ex presidente (Luis Alberto) Lacalle sale a la opinión pública rompiendo el acuerdo multipartidario diciendo que la regasificadora era una “ferretería de clavos”. Otros senadores de la oposición salieron a decir que esto era algo misterioso y que la información estaba escondida, cuando no era así. No podemos ir a analizar con el Parlamento una cosa que ya estaba resuelta políticamente. No le podemos decir a una empresa que está dispuesta a invertir US$1.100 millones, ahora acordamos, pero “mirá que en nuestro país antes de tomar una definición tenemos que discutir seis meses con el Parlamento”. Eso no es posible. Ningún gobierno puede gobernar así. Esperábamos que el sector del Partido Nacional que participó del proceso estuviera a la altura del compromiso que asumió en la multipartidaria. Quizá esto tenga que ver con su interna. Teníamos la expectativa de que los directores de la oposición analizaran la oferta final y tomaran una rápida definición y no que se politizara el tema.

-¿A qué hecho se puede asimilar la transformación energética que tendrá el país con la planta regasificadora?

-A dos grandes hitos de la historia energética del país. El primero fue la incorporación de la energía hidráulica. El otro hito importante más reciente es la incorporación de la energía eólica que permite reducir costos y la vulnerabilidad de la energía hidráulica. La planta regasificadora es comparable a estas dos transformaciones. Por un lado, ese gran barco con 267 mil metros cúbicos de gas va a ser una reserva energética comparable con todas las represas hidroeléctricas del país. Al mismo tiempo, este proyecto permitirá la reducción de costo de generación de térmica en un 50%. Hoy el costo de generación térmica con gasoil está en US$250 por megawatt/hora o por arriba, mientras que con el gas ronda los US$120 a US$130 por MWh. A su vez, esta planta mitiga el riesgo de la variabilidad climática. El sobrecosto energético que tiene el país por un año seco se reducirá a menos de la mitad.

-¿Esto efectivamente va a reflejar entonces un descenso de las tarifas de la energía eléctrica para los consumidores?

-Eso quedó demostrado en los estudios que realizó la Dirección de Energía, aunque eso siempre está abierto a discusión. Si hay más beneficios que costos, quiere decir que hay un ingreso neto para el país. UTE y ANCAP no tienen accionistas que se lleven el dinero para sus casas. Por tanto, estas empresas reducen sus costos y, por tanto, bajan sus tarifas; o la otra, es que esa ganancia se vuelque a Rentas Generales.

-El informe de viabilidad de la regasificadora que elaboró la Dirección de Energía advierte que no puede menospreciarse el potencial de Argentina. ¿Está convencido de que efectivamente este país comprará gas a Uruguay?

-Sí. Estoy convencido de dos cosas. Una, que Argentina va a ser un cliente firme sobre todo durante la primera etapa del proceso, pero también estoy convencido de que teníamos la obligación de mostrarle al país que el proyecto sin este país era viable. Estamos convencidos de que la racionalidad económica indica que ambos países tenemos todo para ganar, si Argentina utiliza esta planta. Si la racionalidad económica se transformará en política o no, lo veremos en los próximos años. Argentina está importando hoy gasoil para generar energía eléctrica con máquinas térmicas. Por otro lado, no tiene más puertas para importar GNL porque Escobar tiene problemas de calado para gaseros de gran porte y deben instalar regasificadoras en Bahía Blanca, que está lejos del centro de consumo del gran Buenos Aires. Entonces, si ellos importaran GNL a través de la planta regasificadora de Uruguay –suponiendo 5 millones de metros cúbicos de venta de Gas Sayago diarios– la generación eléctrica para Argentina es de US$676 millones menor en un año. No sé cómo se repartirá ese beneficio entre ambos países, si será 50% y 50% o 80%-20%. Los dos países tenemos que ser astutos para aprovechar ese beneficio.