La Paz. Las relaciones diplomáticas entre Chile y Bolivia están quebradas, pero eso no ha impedido que el intercambio comercial entre ambos países siga creciendo. Cada vez son más las empresas nacionales que prueban suerte en territorio boliviano.

Abril de 1993 es el momento clave en el aspecto económico que une a ambas naciones, aquel mes, tras dos años de negociaciones, se firmó el Acuerdo de Complementación Económica entre Chile y Bolivia, que comenzó a regir de inmediato.

Desde ese instante varias empresas emblemáticas de la industria chilena pusieron sus ojos en el país altiplánico y abrieron operaciones en sus tierras.

La embotelladora CCU, ligada al Grupo Luksik, por ejemplo, en 2014 entró al mercado boliviano asociándose con el Grupo Monasterio, a través de su filial Bebidas Bolivianas.

Otras dos empresas chilenas que se abren paso con indiferencia de los problemas territoriales, son Laboratorio Durandin con sus productos para bebés Simond’s y Familand -entre otros- y la Automotora Derco, a través de IMCRuz.

Dos plantas en Santa Cruz de La Sierra y una participación de un 51% de la filial -desde agosto del presente año-, son la realidad de CCU en aquellas tierras, tal como consignó el Diario Financiero.

La propia CCU aseguró que la operación “se enmarca en los objetivos estratégicos 2016-2018, destacando en particular el crecimiento en las categorías y países en los que participa actualmente la compañía, así como la profundización del modelo de negocio”.

Su par Embonor, entró a Bolivia mucho antes, en 1995, a través de filial Embol. Según información que la propia embotelladora entrega en su memoria de 2017, la empresa afirma que “considerando que la operación de Bolivia aumentó su participación de mercado en la industria de bebidas gaseosas de un 81,6% en 2016 a 82,6% en 2017, y considerando que esta representa un 85% del negocio de venta de bebestibles en Bolivia, es posible afirmar que este mercado tuvo un decrecimiento de 1,3%”.

El mismo documento detalla luego, que esto significó un “ingreso por venta de $234.753 millones”.

Otras dos empresas chilenas que se abren paso con indiferencia de los problemas territoriales, son Laboratorio Durandin con sus productos para bebés Simond’s y Familand -entre otros- y la Automotora Derco, a través de IMCRuz.

Otro punto que refuerza los intereses comerciales de ambos países, es que empresarios chilenos y bolivianos constituyeron el 27 de marzo la Cámara de Comercio, Industria, Servicios y Turismo (Chilebol).

Lo anterior “con el fin de fomentar y apoyar las inversiones en ambos países y estrechar sus lazos comerciales”, según confirmaron sus directivos al diario boliviano La Razón.

Para aquel entonces, en La Paz y Santa Cruz ya operaban dos clínicas de salud chilenas pertenecientes al grupo Inbiocretec/Clínica Bicentenario, socio fundador del organismo.

Tal como informó el citado medio, entre las empresas fundadoras de la Cámara de Comercio Chilebol están el estudio jurídico Montt Group, Inversiones Astar, Ferroviaria Oriental sede Santa Cruz, Ferroviaria Andina, Wellfield Services, Ecomin, Senzacqua, Inbiocriotec y Ass Ingeniería SpA.