Río de Janeiro. La construcción de una enorme central hidroeléctrica en el Amazonas brasileño fue paralizada debido a una ola de violencia en las instalaciones, lo que retrasa un proyecto clave para el ambicioso plan de infraestructura de la presidenta Dilma Rousseff.

La paralización de los trabajos, provocada por la violencia que comenzó en la represa Jirau este miércoles en la noche, podría impedir que la obra se complete en la fecha establecida de 2012, según el consorcio liderado por la francesa GDF Suez, que construye y operará la central.

"El proyecto está literalmente detenido", dijo a la prensa Victor Paranhos, director del consorcio Energia Sustentavel, este jueves por la noche.

"No sabemos por cuánto tiempo estará parada (...) el incidente podría llevar a una reevaluación (del cronograma)", agregó.

La central, que tendrá una capacidad de generación eléctrica de 3.450 megavatios y que está siendo construida en el Río Madeira, en el estado amazónico de Rondonia, cerca de la frontera con Bolivia, es parte del programa de inversión en infraestructura PAC de Rousseff, que incluye casi US$1 billón en desembolsos.

Jirau es uno de los pocos grandes proyectos hidroeléctricos que el gobierno ha logrado avanzar hasta su fase de construcción en años recientes y es visto como fundamental para satisfacer la creciente demanda de energía en la mayor economía de Latinoamérica.

Alrededor de 20.000 personas trabajan en la construcción de la represa, donde agitadores, incluyendo a enmascarados que no trabajan en las instalaciones, prendieron fuego a autobuses y a un complejo de viviendas al parecer por una disputa entre dos empleados, sostuvo Paranhos.

Aunque el incidente parecía aislado, podría aumentar las preocupaciones sobre retrasos en otros grandes proyectos de infraestructura en Brasil, que buscan resolver cuellos de botella con inversiones en generación de energía eléctrica, capacidad portuaria y líneas de ferrocarril.

Los disturbios civiles en Brasil son relativamente inusuales.

El consorcio Energia Sustentavel, liderado por GDF Suez -la mayor empresa de energía del mundo-, también incluye a las firmas brasileñas de energía Eletrosul y Chesf, además de la constructora local Camargo Correa.